El ex candidato presidencial y premio Nobel de Literatura peruano Mario Vargas Llosa, cuya tendencia ideológica no es de izquierda, públicamente ha confirmado que la tentación de asumir el papel de actores políticos, tiene muchos adeptos en los dueños de medios, convirtiéndose aquello en un mal que amenaza socavar la democracia, la política, si no se detiene la tendencia cada vez mas abierta de presentar como comunicación lo que es realmente proselitismo y posicionamiento político. Tamaño aldabonazo lo ha dado al pedir que no se envíen sus colaboraciones (editoriales en la columna piedra de toque) al periódico El Comercio de Lima, renuncia a un espacio y a la vez ha denunciado:
"Desde que el puñado de accionistas encabezados por la Señora Martha Meier Miro Quesada, tomó el control de este diario y del grupo de canales y diarios que posee, dichos medios se han convertido en una máquina propagandística a favor de la candidatura de Keiko Fujimori"
El poderoso grupo al que hace referencia Vargas Llosa se conoce que al menos es propietario de cuatro periódicos y dos canales de televisión, considerados los más influyentes en el Perú, por lo tanto en el juego del poder no son convidados de piedra sino factores de desequilibrio, dado que el consumo masivo de lo que se cree imparcial u objetivo, no solo que induce sino que al final decide, reproduciendo un mensaje debidamente calculado, sea para apoyar o satanizar, haciendo del voto ciudadano un objetivo mediático.
Sin duda la libre empresa y sus capitales, bajo el lema de crear riqueza e invertir libremente, fijaron sus ojos no solo en el Perú, esto es parte de una estrategia a nivel global, en la ya conocida sociedad de masas y de la comunicación, porque el juego del poder político lo requiere y no solo el derecho a informar y estar informado, de allí la concentración de medios en pocas manos, convirtiéndose en un anillo que se enlaza a la “argolla” del poder, esta situación no es casual, tiene su historia propia, institucionalidad y forma de operar, es el caso del viraje que tuvo la idea inicial de organizarse internacionalmente los comunicadores a lo que es ahora la S.I.P. (Servicio Interamericano de Prensa) conformada por los propietarios de medios, sin duda los intereses y objetivos difieren y los hechos demuestran que este club de magnates tiene su propia agenda política mas allá de la voluntad de los pueblos y con un paraguas o aval cada día mas cuestionado, porque se han desbordado sus prácticas, cada vez que especialmente la circunstancia política lo ha determinado. Sin duda que los intereses de los periodistas no son los mismos que el de los dueños de los medios.
El viraje de la idea original y la nueva agenda que sigue lo que es ahora la S.I.P. guarda estrecha vinculación con sus integrantes y líderes, que han estado incluso vinculados más que a la comunicación a la directriz geopolítica del Departamento de Estado Norteamericano, algo que se puede comprobar porque es historia escrita, aunque pocos se atreven a afirmarlo cabe subrayar que tampoco los involucrados lo han descartado, porque el sol no puede taparse con un dedo ni esa mala tos seguir ocultándose, así lo indebido se quiera decir que ahora es algo natural y debe aceptarse, lo peor llegará cuando se nos haga creer que este mal no tiene remedio.
El posicionamiento electoral del GRUPO EL COMERCIO o cualquiera que siga la misma línea, lo conduce inevitablemente a regular los contenidos de sus periodistas atentando contra la libertad de expresión, sometida esta al derecho de la propiedad privada, aquello es visible no solo cuando el ciudadano no tiene posibilidades de exigir su derecho sino solamente la posibilidad de no leerlos, no escucharlos o dejar de verlos, y en el caso de los periodistas cuando la circunstancia lo amerita se los despide por no alinearse y sus derechos laborales son vulnerados en nombre de una forma de DISCIPLINA, condicionada a los intereses políticos del medio y a la eficiente y rápida repuesta que exige su tergiversado rol, una vez mas el capital delinea una realidad, en la cual los demás solo tiene la opción de tomar o dejar lo que su generosidad ofrece.
No solo Vargas Llosa lo ha denunciado un poco tarde y quien sabe que sucede en la partida política que se juega en el Perú, para que se hayan decantado así los hechos, hay recientes denuncias de periodistas que han sido separados de sus trabajos, víctimas de la necesidad política de los dueños de medios.
Pero bien se repite que “generalmente se presume de lo que se carece”, porque la prioridad no es defender la libertad de prensa sino valerse de ella como escudo para generar un activismo político unas veces disimulado y en otros casos desembozado, con un caudillismo totalitario que no esta sujeto a ser evaluado en las urnas sino solo en la junta de accionistas, entonces para la democracia el riesgo no solo será el extremismo de un control estatal sino también el privado, para un caso hay remedio en las elecciones, para el otro solo queda que libremente el “propietario” decida cambiar, ¿qué escoge usted ciudadano?.
Ha sido justamente DIARIO EL COMERCIO de Lima, que “opinó” en vísperas de la consulta en mi país, donde se preguntaba al pueblo sobre un mecanismo para regular los excesos de los medios y la vinculación de poderes económicos cuyos intereses visiblemente tienen conflicto con los de la comunicación. El Comercio como parte de una red, lanzó su “aporte global a la causa de la defensa de la libertad” a manera de editorial titulado “Ecuador: los últimos días de la prensa libre”, cuyo contenido no solo era una opinión sino una condena y rechazo que esencialmente carecía de verdad y formaba parte de una reacción irracional para sostener privilegios y costumbres que no pueden aceptarse como derechos, y así lo entendió la mayoría del pueblo ecuatoriano y aprobó se cambie la normativa que regula a los propietarios de los medios y el accionar de sus empresas.
Cabe preguntarnos ya no solamente por el interés del medio y su vinculación a una cadena muy bien calculada, sino ¿Cuál es la autoridad moral de quien predica principios y no los practica?, no hay defensa mas fallida de los principios cuando los intereses los han borrado.
Sin duda los pueblos escogen su camino y en nuestro país ha triunfado una tesis contraria a la del Comercio, probablemente en el Perú buscan que aquello no suceda porque deben proteger el sistema y perpetuarlo, esa es la consigna hasta que llegue la hora de la verdad: cuando el ciudadano deposita su voto, no solo escogiendo al mejor sino también reflexionando respecto al candidato que cierta “prensa” ha favorecido tan desprendida y rabiosamente.
En el caso peruano hay mensajes muy visibles, el uno para impedir el ingreso de un demonio identificado como el modelo chavista y la repuesta ha sido que hay que impedir el retorno del fujimorismo y sus prácticas ya condenadas, al punto que se jura por parte Humala que solo gobernara para el periodo que fue elegido y de parte de Keiko Fujimori que no cometerán los mismos errores de su padre Alberto Fujimori, ni desde el poder lo sacará de la prisión donde purga unos cuantos pecados de su gobierno, difícil promesa de cumplir, si luego del triunfo desde el fujimorismo argumenten que su victoria es la reivindicación del condenado.
La prensa alineada hoy mas que nunca juega su rol para decidir, cuando se dice la elección mas reñida de la historia peruana, algo que lo dudo y mas bien tengo la certeza que es la elección mas difícil porque la democracia, desde el marketing la han llevado a la elección del mal menor y los políticos poco hacen para revertirlo, cayendo en la acusación y la denuncia cada vez mas lejana de una propuesta y los medios muy bien trabajan en aquello fomentando el sensacionalismo y el amarillismo que vende, por aquello la sociedad hoy mas valora a los famosos que a los capaces, el tristemente celebre vale mas que el ilustre desconocido.
Puede que quienes defiendan el sistema, descalifiquen a quienes lo cuestionan, dirán que mienten y debemos comprenderlos a quienes se sienten dueños de sus medios y también de la verdad.
Hay que estar muy atentos para no seguir atrapados en la red o que nos metan un gol por “quedados”. Quienes hemos jugado futbol recordamos un viejo consejo: “no sigas el amague, sigue a la pelota”, aquello nos recuerda que no hay que creer lo que nos digan ciertos medios, porque puede ser un amague, sino mirar hacia donde están sus intereses.
Saludos al hermano pueblo peruano y que su decisión sea la mas correcta, cuando la falta de decencia en la política ha llegado a niveles inimaginables.
EDUARDO ALVAREZ G.


Totalmente de acuerdo que muchas veces los intereses particulares están presentes en los medios de comunicación en el mundo, no es nada nuevo, pero para eso existen generalmente leyes en cada país que regulan estos exabruptos.
ResponderEliminarCuando sucede estas anomalías el receptor evalúa y lo condena de la única forma en que puede y es de dejándolos de consumir y ahí el medio pierde la credibilidad y por consiguiente dinero, pero al final de cuentas es dinero privado. Pero es muy diferente cuando los medios de comunicación son estatales, estoy refiriéndome al caso de nuestro país "Ecuador" en el que el mayor conglomerado de medios lo tiene en la actualidad el gobierno y son solo un vocero de una sola verdad y en el cual aunque ni ellos mismos lo ven lo seguimos pagando todos los ecuatorianos.
Retomando lo de Perú es una decisión muy difícil la que tiene nuestros hermanos peruanos el mal menor, un abrazo para ellos y que Dios los ilumine.
Para ti también un abrazo Eduardo, un gusto saber de ti aunque sea solo por este medio.
Michel