jueves, 6 de marzo de 2014

23-F: Correa no se entendió ni a sí mismo.






Será tan inolvidable para Correa el 30-S donde capitalizó a su favor un intento de golpe a su mandato constitucional, como el 23-F donde él mismo se dio un golpe con su lógica absolutista, pasando del auge de su personalidad al declive de sus argumentos en busca de una explicación.

La primera explicación a la  derrota donde no la esperaba, fue pedir autocrítica a su organización “el sectarismo, exceso de confianza pero también la falta de estructura de organización, habido mucha falsedad, las cosas hay que llamarlas por su nombre” (Rafael Correa), horas después se consideró triunfador subido en la camioneta de la “tendencia”, para luego volver a sentirse invencible, desafiando a quienes lo consideren perdedor.


 ‘‘El señor Nebot ha dicho que esta es la derrota del presidente, bueno si estoy tan derrotado y desgastado que apoye la reelección y nos vemos en el 2017, qué le parece, le hago esa propuesta". Rafael Correa, presidente


El reto para distraernos a todos, fue desafiar a cambiar la Constitución y permitirse la reelección indefinida, asumiendo que no tiene rival a la vista, y con su popularidad puede exigir poder sin límites ni plazos, al respecto creo ha sido más un arrogante desafío a la ciudadanía, el direccionar sus deseos a una Asamblea Legislativa incondicional para que modifique la Constitución, lo que corresponde decidir libremente al pueblo en referéndum, PORQUE POR LA MISMA VIA SE APROBO LA CONSTITUCION. 


Un refrán popular recuerda “el que se pica pierde” y la “marca invencible” quedó claro no admite resultados a medias, donde la cancha esta inclinada y el árbitro a su favor y menos se la considere perdedora cuando ubicó su persona como mascarón de proa para conquistar prefecturas y alcaldías. Al ilustrado criterio del economista no escapa la dimensión de la derrota si hace una relación de recursos (poder, dinero, influencia) y votos logrados por AP, es la peor de las noticias, mucho dinero para pocos resultados y con el halo de campaña de oligarquía más no de un partido de izquierda. 

Desubicado en el escenario inesperado, concibió apresuradamente como riesgos a su proyecto de poder a los alcaldes electos de Quito y Guayaquil, los descalificó para revivir fantasmas y crear villanos, al viejo estilo que elude construir consensos para mantener imposiciones, no analizó su actitud, conceptos y estrategia,  tras el revés omite aún la posibilidad de una duda ciudadana sobre ¿Qué desea él con el poder total?, ignoró el cuestionamiento al reciclaje de políticos de la partidocracia o la incondicionalidad de quienes escogió para gobernar en lo local desde un centralismo disfrazado de orden racional planificador. 

El elector ya no encontró diferencias entre el pasado y el presente, su discurso anti partidocracia murió al acoger actores, replicar medios y fines del orden anterior a su “revolución”, incluso desalentó  la militancia de su organización que migró a otros partidos, presidente si  habló de deslealtad el 23-F ¿a quién se lo señala?

El gobierno local requiere liderazgos y no empleados del presidente termina siendo otro mensaje en las urnas, nadie duda de la imagen poderosa de Correa pero a la vez terminó por desaparecer a sus candidatos, percibidos como instrumentos de un temperamento más que impulsores de una propuesta de ciudad y sociedad, la pisada en el acelerador de Correa en Quito y Guayaquil con sus poder mediático no sirvió, el autoritarismo mostrado al realizar la ultima sabatina desapareciendo la menoscabada autoridad del Consejo electoral, selló la lapida donde la ciudadanía quiere enterrada la soberbia y el orgullo, el utilitarismo y la manipulación que podría hacer peligrar el futuro de sus sociedades. 

Fue inevitable la comparación con la situación de convulsión en Venezuela aunque las condiciones sean distintas, esta vez el miedo al futuro lo generó correa y no el miedo de volver al pasado con la oposición, se cuestionó la concentración de poderes, el arrasar de medios no afines, la construcción de una idea única, la intolerancia y aplicación ágil de la ley para quienes piensan distinto dejaron en claro que existen privilegiados y satanizados. El voto fue un detente al sectarismo y excesos de poder que desafíen la paz de nuestro país.

Decía Benjamín Franklin “El orgullo que se alimenta con la vanidad acaba en el desprecio”,  entonces el correismo se encontró al frente el 23-F la tarea de contener el revanchismo que cosecho al sembrar descalificaciones, burlas e inequidades, por quien está claro no le basta superar a sus adversarios sino hacer escarnio de ellos. Ahora toca mostrar a Correa, actitud para procesar la no satisfacción de sus deseos, redefinir lo que es perseverancia y puede ser soberbia en su lucha por más poder, que el poder tiene límites y plazos, así controle instituciones para interpretar las leyes a conveniencia. Es hora de unir con sensatez a la tendencia, despolarizar la sociedad  y no dividir más con autosuficiencia.

Se habrá preguntado el presidente ¿en qué momento la revolución ciudadana se decantó por el correismo y hace fallido el proceso, porque renuncia a generar nuevos líderes?, ¿en qué momento la partidocracia migró a PAIS y la convirtió en una residuocracia correista?, de seguro buscando gobernabilidad  desapareciendo o descalificando la oposición, termino reviviendo a Nebot e impulsando a Rodas, así las ciudades que serian el emblema de su victoria terminaron siendo el temor de una resistencia,  justo cuando el gobierno anuncia días difíciles en lo económico por lo tanto en lo político.

Correa aun sigue queriendo hacernos creer que una ciudadanía bien informada, es la que lo  escucha mil veces sin contradictor la misma versión oficial ya por 7 años, con el voto del pueblo el 23-F el modelo del garrote mediático dejo de ser un modelo exitoso, porque genera dudas y hastío, la ciudadanía rechazó en las urnas esa modalidad que no rinde cuentas sino que se echa flores a sí mismo innecesariamente. Es hora de evaluar  la inquisitoria institucionalidad que interpreta la ley para callar a la oposición y ponderar al gobierno, no nos imaginamos un gobierno futuro perfeccionando esta mecánica que oprime para tomarse la revancha. En esa guerra la primera victima ha sido y será la verdad. 

A cada acción hay una reacción, la primera no fue la mejor presidente, tomando en cuenta que ningún alcalde desea pelearse con el gobierno, por lo tanto el camorreo es innecesario, peor aun los epítetos lanzados contra Rodas y su círculo como también a Nebot después de haberle agradecido tanto en el 2006, la lucha política hace inevitable confrontar ideas y posiciones mas no alentar enfermizos temores o rencores por no encontrarse usted a sí mismo, sin duda talento y voluntad no le hacen falta, sus éxitos así lo prueban, quizás sea de calibrar los propósitos y los mecanismos para lograr gobernabilidad, sin pensar en cero oposición o queriendo poseerlo todo sin tiempo límite ni plazos y menos con una organización  poco deliberante que renuncie al proceso de generar nuevos liderazgos.


EDUARDO ÁLVAREZ G

viernes, 28 de febrero de 2014

POLARIZACIÓN Y LA TERCERA VÍA



POLARIZACIÓN Y TERCERA VíA.

Cité en anteriores artículos que la polarización ha sido el arma letal utilizada para derrotar el poder parlamentarizado pero a la vez sirvió para consolidar el PODER PERSONIFICADO de Rafael Correa, dividiendo la opinión en dos opciones supuestamente extremas con un sesgo mediático, creando un “Estado de opinión” ya no desde lo privado sino desde  lo público con medios vinculados a sus intereses, la falta de independencia y libertad caracteriza a 19 medios incautados, con leyes, autoridades e instituciones a la medida del correismo, se consolidó una estrategia con más publicidad que verdad, mas propaganda que rendición de cuentas, para sumar más poder con menos ciudadanía. 

Los justificativos históricos siempre existen, primero fue la partidocracia “el mal que impedía el bien”, luego la prensa corrupta, el turno le llegó a la izquierda “tira piedra” y al ecologismo “infantil”, descalificó sin dilaciones hasta a quienes fueron su apoyo, porque la revolución requiere un enemigo y si no lo tiene lo fabrica, necesita vender miedos para sumar poderes absolutos que desaparecerán el mal, nadie  debe darle lecciones de moral al correismo, porque la única corrupción e impunidad inevitable es la de las manos limpias gobiernistas, con esa lógica la polarización volvió otra vez,  para salvar a  Guayaquil, enfocando solo dos opciones: la vieja oligarquía y su modelo “exitoso” y la nueva oligarquía del siglo XXI con su modelo “perfecto” de sabatina, este era el amague de Rafael para hacernos creer que todo es entre Nebot y él y el criterio de Nebot de que Guayaquil solo es él, por supuesto la polarización el gobierno la  cimentó en la campaña mas millonaria que se haya visto para captar el sillón de Olmedo, dejando en calidad de invisible cualquier idea nueva y entronizando el embuste electorero que pulveriza derechos políticos de otros.

Nada más antidemocrático que lo sucedido, se reflejo en estadísticas que demostraban  el tiempo y espacio de los polarizados y el mínimo que se permitió a los invisibilizados en los medios. De allí que habiendo cuatro candidatos al elector se lo direccionó hacia dos, infringiendo la ley electoral con premeditación y sutil complacencia en otros casos para no “enojar” al gobierno que provee de publicidad. La polarización y sus poderes facticos destruyen los valores ciudadanos, coarta derechos y libertades, por ejemplo el derecho a elegir y ser elegido, incluso pasaba inadvertido que el sistema se legitimaba en decisiones del “soberano” cada vez menos consciente del poder sin límites ni plazos que la ciudadanía con vocación democrática alimentó un deseo cuasi monárquico.

La tercera vía en la polarización, es una propuesta para restaurar la democracia con  gobernabilidad, equidad y pluralismo, si antes vivimos una pre-democracia ahora bajo el régimen correista tenemos una post democracia del marketing destructor de lo político en beneficio del electoralismo oligárquico dinerocrático, la propuesta se orienta a modificar la norma y las atribuciones de la autoridad electoral, consolidar los derechos del candidato a ser escuchado y elegido,  hacer cumplir las responsabilidades de las organizaciones y promover no solo la obligación a votar del elector sino a ejercer ese derecho pero bien informado. Esta tercera vía propone desaparecer el fondo de promoción electoral para candidatos financiado con recursos públicos, para promover el debate obligatorio de todos los candidatos al inscribir y al cerrar la campaña, quien eluda el debate será descalificada su candidatura, la publicidad no debe condicionar o hacer invisible la verdad.

Con la misma lógica de imponer una sabatina o cadenas a cualquier hora para rendición de cuentas, debemos promover el debate obligado de candidatos para demostrar la validez de sus propuestas en cadena nacional, sin costo para el pueblo y espacio equitativos para todos, así impulsamos una ciudadanía libremente informada para que elija lo mejor y un proceso político de verdad revolucionario sin que dependa del interés del dueño del partido, el negocio millonario de las agencias de publicidad en cada elección o el temor del dueño del medio.

En la última campaña para la alcaldía de Guayaquil, ¿se imaginan ustedes si los candidatos (3) abogados y en mi caso arquitecto, se nos hubiese obligado a un debate para analizar los problemas y soluciones urbanísticas para Guayaquil?, no permitiendo a la polarización condicionamientos o eludirlo con selectividades propias de quien elige pareja sentimental, de seguro la ciudadanía hubiera elegido entre cuatro propuestas, el liderazgo y capacidad del proponente, confrontados limpio a limpio como dice el pueblo. No habría espacio para manipuladores en medios o instituciones al servicio del gobierno nacional o local como sucedió, porque un debate al inicio y al final de campaña, seria sobre propuestas y no por encuestas. Se ahorraría decenas de millones de dólares para ser invertido en obras de interés común.

No queda dudas que el Correismo con su mayoría en la Asamblea Constituyente, el Congresillo y la Asamblea Legislativa no plasmó un Código de la Democracia sino un manual para sus conveniencias y la dictadura de los dirigentes de partidos,  ni la institución electoral responde a una participación ciudadana sino a la voluntad política de un solo grupo gobernante y las campañas a un diseño donde se prioriza publicidad más que la verdad. Una tercera vía es necesaria para desmontar el Estado de opinión y privilegios, de dispendio y codicia para lograr más poder del que la gobernabilidad requiere, por ello impulsamos la iniciativa de un referéndum, para que el pueblo decida que se debe hacer con sus dineros. 

Muchos defensores del gobierno ven esta falencia como algo sin importancia frente a las “muchas obras ejecutadas y no realizadas por otros gobiernos”, es discutible aquello como lo demostré sin que nadie lo refute,  el caso de su política de vivienda generadora de tugurios planificados o dispendio de bonos para los pobres en casas que no accederían nunca, por aquello no hay que confundir que la obra es un medio y no el justificativo para subyugar derechos y libertades a un modelo “obrista” de gestión sin desarrollo político, porque sin derechos políticos no hay Estado aun cuando se consuman grandes presupuestos en obras, para una sociedad desestructurada en sus derechos y garantías.

Salir de la partidocracia para llegar a la residuocracia, terminó siendo un paso adelante y dos atrás, porque la pretensión de poder del elegido no admite límites ni plazos argumentando popularidad bajo un sistema como el que cuestionamos. Para el marketing polarizador no existe el justo medio en asuntos políticos, pero si en los personales cuando Correa pide respeto a su persona, actuar fuera de los extremismos no está en su agenda, requiere descalificar para eludir, le urge polarizar para hacer brillar hasta lo que no debe. ¿Puede seguir creciendo esta forma de hacer política?, la repuesta siempre fue y será no porque la polarización es antidemocracia, pero esta vez como diría Perón: “lo mejor que tenemos es el pueblo” y este le bajo el pulgar al absolutismo megalómano el 23 de febrero, es decir para el 30-S ya existe un 23-F nacido en las urnas.

La relativización, trivialidad o la banalización entre confrontados por calificar de derrota o triunfo electoral será por algunos días,  ese es su rol insustancial, pero el tema de fondo es enfocar si estamos frente al punto de inflexión del proceso político de continuas victorias, que legitimó lo bueno y también lo malo, lo injusto o lo equivocado sin opción a pedir rectificaciones, salvo la voluntad omnímoda lo determine desde la cúspide donde todo se asume como sus dominios mas no como responsabilidad, por ello todo puede ser caída, urge entonces desde la ciudadanía replantearle el terreno a la revolución polarizadora y sus reglas del juego vía referéndum para que no solo sea entendido como una época de cambios sino un inevitable cambio de época. 

El sectarismo arrogante aceptado por Correa no es la medula del problema, el mejor ejemplo fueron las asambleístas sancionadas por deliberar donde solo cabe obedecer y todo siguió igual, el riesgo está en la pretensión de poder que aspira desde su popularidad, saber y estrategia. Su palabra es la ley en PAIS y no duda en enrostrarles que todos le deben a él sus curules o alcaldías, no hay justo medio,  estas con ellos o contra ellos, el exceso electorero presentado como defensa del proceso y derecho a promover su movimiento, lo puede hacer pero no generando inequidad desde el poder, porque ya no es visible el límite entre la perseverancia y la soberbia en dicha causa. La igualdad ante la ley planteada desde una tercera vía es el camino para evitarlo.

El triunfo total frustrado, no debe ser tomado como la oportunidad de conspiración de la partidocracia, algo personal entre Nebot y él o con la manida paranoia anti imperialista, porque hace rato Movimiento PAIS es en sí mismo una residuocracia de ex partidocráticos, otra tramposa polarización con Nebot es anti democrática y la concepción de soberanía en el gobierno, tiene interpretaciones relativistas en función de lo ideológico y los negocios sean con China. Rusia, USA. UE. Irán, etc , si se quiere un símil de la situación diría que es necesario un aterrizaje de emergencia porque el piloto esta aturdido y abrumado, sin ruta definida y dispone menos combustible para  muchos pasajeros de ocasión.

Posterior a conocer los resultados del 23-F Correa sentenció: “El señor Nebot ha dicho que esta es la derrota del presidente. Bueno, si estoy tan derrotado y desgastado, que apoye la reelección y nos vemos en el 2017, que le parece, le hago esa propuesta”, comenzó su nueva polarización, crea el mismo su contendor a la presidencia para desorientar al ciudadano y no sea visible uno nuevo, igual hizo para la alcaldía de Guayaquil, porque la lógica esta clara Nebot gana la alcaldía y Correa la presidencia, no se interfieren ni permite Correa el surgimiento de nadie nuevo. ¿Para eso se hizo una Constituyente, la nueva Constitución aprobada en referéndum, el Código de la Democracia y se gasta tanto dinero en el Consejo Electoral?, una tercera vía debe impedir continúe el embuste castrador de nuevos liderazgos.

Para que no se sienta desafiado quien cuya popularidad asume es la razón de ser misma del destino de nuestra sociedad, queda sugerido que estamos obligados a hacer UN MUTIS O EXPRESARNOS A LA MEDIDA DE RAFAEL CORREA, ¿nos rige la constitución o el estado de ánimo presidencial?, por el momento el remolino interno de los “movimientos en el movimiento del poder” se tragará a quien Correa deje de preferir, hasta que llegue inexorablemente la hora de la irrelevancia en las ideas para gobernar porque se apuesta más a la obsesión electoral como mandatario, queda demostrada la trampa polarizadora anti democracia y más aun el pueblo le bajo el pulgar para recordarle que tiene plazos y limites para gobernar.

De mi parte apoyo el deseo del mandatario para reelegirse, y el cambio constitucional que resuelva la Asamblea donde tiene mayoría, DEBE SER APROBADO EN REFERENDUM porque de la misma forma se aprobó lo que se quiere modificar en el Art. 144 de la Constitución. No siempre los deseos del mandatario son realidad y en este caso debe cumplir las promesas políticas hechas bajo su honorable palabra sino seria caer en el desgobierno tan criticado a la partidocracia deseosa de eternidad en el poder.

No faltó la invocación maniquea de ingratitud del pueblo o la imputación de su error por preferir el mal y no elegir dar todo todito el poder a la 35, no comprenden aun  que el hambre no solo es de pan, sino de dignidad para detener a tiempo a quien puede terminar dividiendo a la sociedad en posiciones irreconciliables, con su obsesión polarizadora para sumar más poder quebrando principios. De continuar esto el propio presidente debe ponerles a sus “agenciosos” la piedra de su molino y arrojarlos al mar para que Ecuador no sea otra Venezuela y la ciudadanía construya una tercera vía que lo deje a salvo de tanta confrontación inicua y falsa sin plazos ni limites.

 EDUARDO ALVAREZ G