A 10 meses de concluir su periodo
Rafael Correa, en su último informe anual ante la Asamblea Nacional ratificó
que: “sin duda, la prioridad de prioridades es la lucha contra la pobreza”.
Con esta proclama marca no solo el
inicio de una campaña electoral, sino que posiciona el mensaje con el cual
buscará ser reelegido por ende la razón para pedir un poder político mayor, cuyas
dimensiones ya son inéditas desde el retorno a la democracia. Con la plataforma llamada “Revolución
Ciudadana” llego al poder en el 2007 y
se reeligió en el 2009 con el paradigma de “acabar con la partidocracia”, ahora
pareciera que la revolución apunta a “acabar con la pobreza”
El primer paradigma dirigido a
cambiar la correlación de poder en la sociedad, buscó consolidar un nuevo mapa político
con la hegemonía de su organización (Movimiento PAIS), pareciera cumplido pero a la vez agotándose porque los medios
para obtener fines no difieren mucho y la acumulación de poder succionado a la
partidocracia, hizo visible las débiles convicciones de algunos
revolucionarios, en otras palabras el marketing aun en su mas alta eficiencia
no da repuestas sino que deja interrogantes, de las cuales el propio mandatario
las reflexionará: ¿Cuánto ha cambiado la mecánica y dinámica política para procesar
la acumulación de poder?.
Siempre se ha dicho que al final
en la lucha muchos terminan pareciéndose a sus enemigos, de allí que las alianzas,
acuerdos de coyuntura, golpes y contragolpes, intromisiones o sumisión de las otras
funciones, pareciera hay una línea muy tenue o difusa
que separa el pasado de l presente.
Si bien lo que no está claro, lo
busca resolver la estrategia de comunicación, esta es solo una herramienta que
abusando de ella, puede terminar confundiéndosela como la esencia misma del
proceso, por lo tanto los deseos del
presidente no son necesariamente una realidad respecto a lo que concibe como
poder, sus usos y abusos en el toma y daca, por ello aterriza para dejar lo
nebuloso y buscar lo tangible en los electores, en este caso sus urgencias, las
del empobrecimiento y sus efectos colaterales como el de la inseguridad, para
ello ha fijado un nuevo enemigo EL SISTEMA.
Al elector no hay que ofrecerle,
intangibles, grises o matices, porque ya no es el mismo ilusionado con el
retorno a la democracia o una nueva generación surgida en el hastío efervescente
pidiendo que se vayan todos. Sería necio negar que en sus percepciones o
intuiciones como algunos politólogos mencionan “ahora ya sabe que las
diferencias son posibles”, pero también que toda acumulación de poder puede no
solo redimirlo sino también someterlo cuando se pierden las convicciones y gana
terreno la autosuficiencia que degenera en absolutismo, por lo tanto se aplica
un revulsivo mediático que diluya los temores y convoque a cerrar filas para
mantener un proceso.
HAY QUE ACABAR CON LA POBREZA,
entonces será una misión que TODOS deseamos, pero basta una mínima reflexión o
una elemental duda cartesiana luego de algunos años ya de revolución y cuantos
mas de otros gobiernos que los identificaremos como fallidos en el intento,
para preguntarnos ¿Cuál pobreza?.
El presidente ha dicho que ese
combate es el “mayor imperativo moral que tiene el Ecuador, ya que por primera
vez en la historia de la humanidad, la pobreza no es fruto de escasez de
recursos o factores naturales, sino de sistemas perversos y excluyentes”,
entonces el economista Correa que sostiene su discurso en cifras que maneja muy
bien, no nos habla de pobreza económica sino fundamentalmente de una pobreza de
espíritu de la dirigencia política, sobre la cual AVANZA o por lo menos se
CONSERVA UN SISTEMA PERVERSO Y EXCLUYENTE, que por muchos años ya busca
todo para ellos y nada para la patria.
La misión de un político es hacer
viable y posible el bienestar de los pueblos, dándole forma jurídica a los
imperativos de la sociedad, cumpliéndolos y haciéndolos cumplir. ¿Cuan difícil
es esto? Me lo pregunto, porque no tengo ninguna duda que esta es la raíz del
problema, porque aun creemos que son imperativos morales y no jurídicos, por
ello la mala práctica política a lo mucho la seguirá juzgando la historia y muy rara vez
en los Tribunales.
Es un imperativo reconocer que la
condición humana no se muestra en función de ideologías o sistemas, por lo tanto allanar el
camino al poder o blindarlo casi siempre fue invocando la defensa de los débiles
o debilitados desde el mismo poder que los olvida o termina catalogando como
ingobernables a las masas que antes sedujeron, por ello me pregunto ¿Cuándo el
liderazgo fuerte de un gobernante con mucho poder delegado en las urnas termina
convirtiéndose en el mismísimo sistema?
Se nos dirá que esta próximo el
advenimiento del buen sistema para dejar el malo, pero toda forma de hegemonía
es de por si viciada por excluyente y reducir este riesgo es mas importante que
creer que se puede eliminarlo, basta ver lo que sucede actualmente en todas las
organizaciones que buscaron un status político recurriendo a la usurpación de
identidades, paradójicamente entre los de mayores porcentajes con firmas no
validas incluyendo otros motivos, esta el movimiento oficialista que no ha
querido llamarse partido para estar libre de ese pecado mas no de la tentación de quienes nunca falta se integren.
La construcción de organizaciones
políticas desde el poder siempre se dio
y si alguno pretende adjudicarse pureza, con seguridad su virginidad no es por
sobra de virtud sino por falta de oportunidad. Es elemental que quien ostenta
el poder y busca conservarlo, como el que esta desesperado porque lo ha perdido
casi todo, incurran en el error de sacrificar las convicciones, ¿Quién propone ley
en mano acabar con esta pobreza de espíritu? Que termina cambiando un sistema
por otro pero con las mismas debilidades al acumular poder.
Los empobrecidos del sistema, no
tienen garantías ni medios para juzgarlo a lo mucho asisten al ajuste de
cuentas político dentro del mismo sistema, porque cada día más se posiciona mas
el marketing y sus slogans que una corriente de pensamiento, el liderazgo y la institucionalidad
no son una sinergia sino sendas distintas y las políticas se comprometen mas
con la ficción electorera que la realidad. ¿Quién descubrió que el problema no era
económico sino político?
Lo político deja de serlo cuando
no hace viable las soluciones sino a lo mucho un efecto placebo, que
generalmente blinda el poder con sus propias victimas, convirtiéndolas en escudo conformado por los mas necesitados después
de cada gobierno fallido, imposible olvidar el marketing de quien convenció a
los pobres que eran una fuerza pero para llevar al poder a toda una familia, así
mismo quien plantea una gobernabilidad fruto de que los ricos sean mas ricos y
los pobres lo noten menos, manteniendo privilegios de alto monto a unos y una dadiva a manera de golpe de pecho con
los grandes sectores olvidados, pero cada vez mas aprisionando al que no es ni
tan pobre y ni muy adinerado, así la mayoría apoya y las elites duermen
tranquilas. Aclaro que no hablo de quien ofrece al tendero del barrio, hacerlo
creer que es banquero cuando a lo mucho es un funcional cajero
Si alguna duda existe de ¿cual pobreza
hay que acabar?, veamos quienes han secuestrado el Estado para aprovecharse, sea
por la vía de su debilitamiento o por una ficción de fortalecimiento, quienes
han hecho de la democracia un sofisma y la voluntad popular del mandante una cruel
ironía, porque a mas poder delegado mayor es el riesgo de ser una potencial
victima de quienes acumulando poder olvidaron
lo que nos dijeron eran sus convicciones y al final solo nos demuestren que tenían
buenos gustos insatisfechos a la espera de una oportunidad de manejar lo público, gustan de crear dioses para hacerse los milagros.
Presenciamos en estos días el
amague sancionador en la Fiscalía, para quienes se los acusa de usurpar
identidades y presentarlas como apoyos para el reconocimiento como
organizaciones políticas, pero no hay en la Ley electoral ningún articulo al
respecto ni el Tribunal Contencioso Electoral se pronunciará hasta que se encuentre “una salida
política al olvido jurídico”, a un pecado que ya es de todos los partidos y
movimientos y terminara siendo de nadie a manera de fuente ovejuna. ¿Quién acaba
con esta pobreza? O con esta audacia en el juego de poderes donde nada es
casualidad, estamos frente a la confirmación que el sistema perverso vive, los
culpables se protegen y no da puntada
sin hilo.
Mucho escándalo se hizo en España
cuando Andrea Fabra( Legisladora por el PP) con mucha carga de poder olvidando
sus convicciones dijo “¡Que se jodan!”a quienes rechazaban
los recortes en la prestación por desempleo, anunciados por su coideario Mariano Rajoy (Jefe de Gobierno), por acá nos
han jodido una vez mas los que buscan el poder ¿Qué hará el presidente Correa en la parte que
le corresponde? Aquello no es un imperativo moral sino un imperativo jurídico para acabar con los pobres de espíritu democrático
en los cuales se sostiene un sistema perverso y excluyente.
Hoy mas que nunca es visible un imperativo:
una ciudadanía para la revolución…! Para no solo preocuparnos de los que hablan
con la boca llena sino porque los bolsillos nos dejan vacios a las mayorías con
su bulimia de poder. No solo hay que acabar con ellos, sino exigir “¡Que se jodan!”
EDUARDO ALVAREZ G.
No hay comentarios:
Publicar un comentario