sábado, 11 de agosto de 2012

“HAY QUE ACABAR CON LA POBREZA”


 

A 10 meses de concluir su periodo Rafael Correa, en su último informe anual ante la Asamblea Nacional ratificó que: “sin duda, la prioridad de prioridades es la lucha contra la pobreza”.

Con esta proclama marca no solo el inicio de una campaña electoral, sino que posiciona el mensaje con el cual buscará ser reelegido por ende la razón para pedir un poder político mayor, cuyas dimensiones ya son inéditas desde el retorno a la democracia.  Con la plataforma llamada “Revolución Ciudadana”   llego al poder en el 2007 y se reeligió en el 2009 con el paradigma de “acabar con la partidocracia”, ahora pareciera que la revolución apunta a “acabar con la pobreza”

El primer paradigma dirigido a cambiar la correlación de poder en la sociedad, buscó consolidar un nuevo mapa político con la hegemonía de su organización (Movimiento PAIS), pareciera cumplido  pero a la vez agotándose porque los medios para obtener fines no difieren mucho y la acumulación de poder succionado a la partidocracia, hizo visible las débiles convicciones de algunos revolucionarios, en otras palabras el marketing aun en su mas alta eficiencia no da repuestas sino que deja interrogantes, de las cuales el propio mandatario las reflexionará: ¿Cuánto ha cambiado la mecánica y dinámica política para procesar la acumulación de poder?.

Siempre se ha dicho que al final en la lucha muchos terminan pareciéndose a sus enemigos, de allí que las alianzas, acuerdos de coyuntura, golpes y contragolpes, intromisiones o sumisión de las otras funciones, pareciera hay una línea muy tenue o difusa que separa el pasado de l presente.

Si bien lo que no está claro, lo busca resolver la estrategia de comunicación, esta es solo una herramienta que abusando de ella, puede terminar confundiéndosela como la esencia misma del proceso, por  lo tanto los deseos del presidente no son necesariamente una realidad respecto a lo que concibe como poder, sus usos y abusos en el toma y daca, por ello aterriza para dejar lo nebuloso y buscar lo tangible en los electores, en este caso sus urgencias, las del empobrecimiento y sus efectos colaterales como el de la inseguridad, para ello ha fijado un nuevo enemigo EL SISTEMA.

Al elector no hay que ofrecerle, intangibles, grises o matices, porque ya no es el mismo ilusionado con el retorno a la democracia o una nueva generación surgida en el hastío efervescente pidiendo que se vayan todos. Sería necio negar que en sus percepciones o intuiciones como algunos politólogos mencionan “ahora ya sabe que las diferencias son posibles”, pero también que toda acumulación de poder puede no solo redimirlo sino también someterlo cuando se pierden las convicciones y gana terreno la autosuficiencia que degenera en absolutismo, por lo tanto se aplica un revulsivo mediático que diluya los temores y convoque a cerrar filas para mantener un proceso.  

HAY QUE ACABAR CON LA POBREZA, entonces será una misión que TODOS deseamos, pero basta una mínima reflexión o una elemental duda cartesiana luego de algunos años ya de revolución y cuantos mas de otros gobiernos que los identificaremos como fallidos en el intento, para preguntarnos ¿Cuál pobreza?.
El presidente ha dicho que ese combate es el “mayor imperativo moral que tiene el Ecuador, ya que por primera vez en la historia de la humanidad, la pobreza no es fruto de escasez de recursos o factores naturales, sino de sistemas perversos y excluyentes”, entonces el economista Correa que sostiene su discurso en cifras que maneja muy bien, no nos habla de pobreza económica sino fundamentalmente de una pobreza de espíritu de la dirigencia política, sobre la cual AVANZA o por lo menos se CONSERVA UN SISTEMA PERVERSO Y EXCLUYENTE, que por muchos años ya busca todo  para ellos y nada para la patria.

La misión de un político es hacer viable y posible el bienestar de los pueblos, dándole forma jurídica a los imperativos de la sociedad, cumpliéndolos y haciéndolos cumplir. ¿Cuan difícil es esto? Me lo pregunto, porque no tengo ninguna duda que esta es la raíz del problema, porque aun creemos que son imperativos morales y no jurídicos, por ello la mala práctica política a lo mucho la seguirá  juzgando la historia y muy rara vez en los Tribunales.

Es un imperativo reconocer que la condición humana no se muestra en función de  ideologías o sistemas, por lo tanto allanar el camino al poder o blindarlo casi siempre fue invocando la defensa de los débiles o debilitados desde el mismo poder que los olvida o termina catalogando como ingobernables a las masas que antes sedujeron, por ello me pregunto ¿Cuándo el liderazgo fuerte de un gobernante con mucho poder delegado en las urnas termina convirtiéndose en el mismísimo sistema?

Se nos dirá que esta próximo el advenimiento del buen sistema para dejar el malo, pero toda forma de hegemonía es de por si viciada por excluyente y reducir este riesgo es mas importante que creer que se puede eliminarlo, basta ver lo que sucede actualmente en todas las organizaciones que buscaron un status político recurriendo a la usurpación de identidades, paradójicamente entre los de mayores porcentajes con firmas no validas incluyendo otros motivos, esta el movimiento oficialista que no ha querido llamarse partido para estar libre de ese pecado mas no de la tentación de quienes nunca falta se integren.

La construcción de organizaciones políticas desde el poder  siempre se dio y si alguno pretende adjudicarse pureza, con seguridad su virginidad no es por sobra de virtud sino por falta de oportunidad. Es elemental que quien ostenta el poder y busca conservarlo, como el que esta desesperado porque lo ha perdido casi todo, incurran en el error de sacrificar las convicciones, ¿Quién propone ley en mano acabar con esta pobreza de espíritu? Que termina cambiando un sistema por otro pero con las mismas debilidades al acumular poder.

Los empobrecidos del sistema, no tienen garantías ni medios para juzgarlo a lo mucho asisten al ajuste de cuentas político dentro del mismo sistema, porque cada día más se posiciona mas el marketing y sus slogans que una corriente de pensamiento, el liderazgo y la institucionalidad no son una sinergia sino sendas distintas y las políticas se comprometen mas con la ficción electorera que la realidad. ¿Quién descubrió que el problema no era económico sino político?

Lo político deja de serlo cuando no hace viable las soluciones sino a lo mucho un efecto placebo, que generalmente blinda el poder con sus propias victimas, convirtiéndolas en  escudo conformado por los mas necesitados después de cada gobierno fallido, imposible olvidar el marketing de quien convenció a los pobres que eran una fuerza pero para llevar al poder a toda una familia, así mismo quien plantea una gobernabilidad fruto de que los ricos sean mas ricos y los pobres lo noten menos, manteniendo privilegios de alto monto a unos  y una dadiva a manera de golpe de pecho con los grandes sectores olvidados, pero cada vez mas aprisionando al que no es ni tan pobre y ni muy adinerado, así la mayoría apoya y las elites duermen tranquilas. Aclaro que no hablo de quien ofrece al tendero del barrio, hacerlo creer que es banquero cuando a lo mucho es un funcional cajero

Si alguna duda existe de ¿cual pobreza hay que acabar?, veamos quienes han secuestrado el Estado para aprovecharse, sea por la vía de su debilitamiento o por una ficción de fortalecimiento, quienes han hecho de la democracia un sofisma y la voluntad popular del mandante una cruel ironía, porque a mas poder delegado mayor es el riesgo de ser una potencial victima  de quienes acumulando poder olvidaron lo que nos dijeron eran sus convicciones y al final solo nos demuestren que tenían buenos gustos insatisfechos a la espera de una oportunidad de manejar lo público, gustan de crear dioses para hacerse los milagros.

Presenciamos en estos días el amague sancionador en la Fiscalía, para quienes se los acusa de usurpar identidades y presentarlas como apoyos para el reconocimiento como organizaciones políticas, pero no hay en la Ley electoral ningún articulo al respecto ni el Tribunal Contencioso Electoral se pronunciará hasta que se encuentre “una salida política al olvido jurídico”, a un pecado que ya es de todos los partidos y movimientos y terminara siendo de nadie a manera de fuente ovejuna. ¿Quién acaba con esta pobreza? O con esta audacia en el juego de poderes donde nada es casualidad, estamos frente a la confirmación que el sistema perverso vive, los culpables se protegen  y no da puntada sin hilo.

Mucho escándalo se hizo en España cuando Andrea Fabra( Legisladora por el PP) con mucha carga de poder olvidando sus convicciones dijo “¡Que se jodan!”a quienes rechazaban los recortes en la prestación por desempleo, anunciados por su coideario  Mariano Rajoy (Jefe de Gobierno), por acá nos han jodido una vez mas los que buscan el poder  ¿Qué hará el presidente Correa en la parte que le corresponde? Aquello no es un imperativo moral sino un imperativo  jurídico  para acabar con los pobres de espíritu democrático en los cuales se sostiene un sistema perverso y excluyente.

Hoy mas que nunca es visible un imperativo: una ciudadanía para la revolución…! Para no solo preocuparnos de los que hablan con la boca llena sino porque los bolsillos nos dejan vacios a las mayorías con su bulimia de poder. No solo hay que acabar con ellos, sino exigir “¡Que se jodan!”

EDUARDO ALVAREZ G. 

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