jueves, 13 de octubre de 2011

¿QUIEN MIENTE O SE ENGAÑA?



Como un hombre que me reconozco militante de izquierda, no puedo dejar de reconocer mi apoyo hacia un proceso revolucionario, y mas aun cuando desde el año 2003 desde un programa radial y en mis actividades políticas he sostenido la necesidad de construir un poder ciudadano como una vía para salir de la crisis institucional en nuestro país. Ese nuevo camino inadvertido para grupos tradicionales fue el que optó el actual presidente Rafael Correa como plataforma electoral, con el cual muchos coincidimos desde diferentes posiciones pero sin dejar de convalidar una premisa: el compromiso con los compatriotas es mayor al que nos une con los coidearios o con quienes coincidimos políticamente y que la lealtad a la causa está por encima de la que se exija hacia una persona, preservando la búsqueda de la verdad sin engañarnos.

En este artículo que lo he dividido en dos partes, en primer lugar a riesgo de ser incomprendido por mis limitaciones o descalificado por los falsos leales, debo expresar mi  respeto a un ciudadano que no conozco personalmente, pero valoro su entereza para defender un anhelo que nos une a la mayoría: el cambio y en la segunda parte citaré experiencias y reflexiones sobre que "alguien miente y no le calza el traje de revolucionario" y que seguirá mintiendo si callamos, afectando una propuesta política de cambio  y la fe pública en una tendencia, mas allá de la vigencia de un movimiento o partido y la percepción de sus dirigentes.

PARTE 1

La expresión del ciudadano Dr. Manuel Robles: ¡Yo no miento, me puede cancelar compañero presidente, si he faltado a la verdad!, fue una inesperada reacción que terminó en una denuncia sobre lo cotidiano, y que presuntamente se le oculta al Presidente Correa, esto pareciera no tener importancia pero es un síntoma repetido a no descuidar cuando el Presidente Correa recorre los hospitales declarados en emergencia y seguramente sucedería en otros ámbitos si las circunstancias (seguridad, tiempo del presidente) le permitieran no solo oír sino escuchar.

El Dr. Robles jefe de Cirugía sin temor a “caer en desgracia” frente a sus superiores en el hospital donde labora, le ha hecho escuchar al Presidente algo que muchos se lo quieren decir: una es la realidad de los ciudadanos usuarios, otro es el informe de los colaboradores al ciudadano Presidente, y que ante cualquier inesperada visita descubrirá la cortina de humo hábilmente puesta por una red de complicidades que acuerda y sobrevive mas allá de las ideologías en todos los gobiernos. El problema entonces ya no es de la vieja estructura burocrática sino de quienes considerándose revolucionarios permiten subsistan actitudes y mecanismos ( USOS DEL PODER) en una fluida e intocada matriz de gratitudes y privilegios para manejar lo publico como privado.

Lamentable pero es real, aunque en el presidente y muchos en su gobierno mantengan el buen propósito con discurso radical a favor de la ética, cada día gana terreno y AVANZA LA CORRUPCION ORGANIZADA, que buscará alejar del presidente a los leales y proteger a los cómplices del sistema. Probablemente sea una guerra perdida por muchos gobernantes, por eso no cabe el rutinario pretexto, ni los paños tibios donde se habían marcado  inicialmente diferencias radicales y evitar pasemos a observar los sutiles parecidos con el viejo orden de abusos tan criticado.

No podemos permitir ingenuamente que todo esté controlado o pre establecido en manos de quienes se sienten ya sublimes co creadores del paraíso terrenal, el Estado de Derecho no es asimilable a esas condiciones, sino veamos su naufragio cuando no había instancia que garantice al ciudadano igualdad ante la ley para combatir la impunidad,  al punto de que el ciudadano se resigna en su impotencia y prefiere "mejor no hacerse problemas" hasta que le llegue la oportunidad de sacar alguna ventaja del sistema replicando lo mismo. ¿eso queremos como cultura política y valores ciudadanos?

Entonces viene a mi memoria el consejo que recibí de un compañero de labores oriundo de la capital, señalándome las consecuencias justo en este gobierno de no adherirse al sistema en instituciones "sometidas" y mas aun pretender ilusamente cambiarlo, al respecto sentenció: “Eduardo aquí no había que parar la fiesta, sino poner la siguiente botella, así todos somos felices”. Admito un doble error el primero haber creído que se podía (parar abusos y malos usos)  y el segundo haber decidido dar el paso al costado en silencio por que puedo disentir pero no ser renegado, pero lamentablemente nada cambió y solo se entronizó un poder fáctico que miente organizadamente, porque tienen poco espacio, tiempo o responsabilidad los que por ejemplo deben procesar una postura como la del Doctor Robles o cualquier ciudadano aun con tono equivocado pidiendo al Presidente sea real el buen uso de los dineros públicos.

Suena increíble pero unos pueden ir a la cárcel por su mal tono y otros ser privilegiados con sus falsas lealtades, la diferencia esta en que unos están siempre cerca para repetir su versión y otros solo tienen fracciones de minutos a manera de impertinencia insustancial para desahogarse.

Si dentro de las instituciones ya "secuestradas" comprobamos que ya no hay mucho por hacer al respecto, ¿como se sentirá el ciudadano sin saber a quien y donde reclamar? Entonces se vacían inevitablemente los contenidos de la Revolución Ciudadana, porque el apoyo histórico entregado al Presidente en las urnas, no tiene desde el poder caminos de retorno diferentes para garantizar derechos al ciudadano que impliquen afectar la imagen revolucionaria, ¿Cuántos ciudadanos han sido realmente escuchados con la misma fe que pide el presidente para confiar en él? y ¿Cuántos funcionarios permitieron los correctivos revolucionarios como el presidente lo quisiera para evitar sentir vergüenza ajena?

Por ello sugiero UN CAMBIO CIUDADANO a la Revolución Correista. En los conversatorios del presidente y sus cadenas sabatinas, hay que ir mas allá del coloquial informe o el tirón de orejas diferentes cada semana pero por los mismos errores.  Se requiere ESCUCHAR AL CIUDADANO en vivo y en directo desde cualquier punto de la patria y no solo preguntas pre-calificadas de quienes apoyamos para que garanticen el mejor informe del presidente y sin sorpresas. Se debe cambiar porque la rendición de cuentas de ciertos funcionarios “intocables” no puede seguir blindándose en el carisma del presidente o escabulléndose responsabilidades  en la supuesta lealtad a él mas que a los principios que proclama y exige.

Se argumentó que  se confunde los escenarios cuando se denuncia, por ejemplo se ha mencionado que la Asamblea  no puede convertirse en Fiscalía, pero ese no es el problema, ni es el caso convertir al Presidente en Comisario de pueblo, sino de GARANTIZAR LA POSIBILIDAD DE REDUCIR EL ERROR POLITICO EN SUS DECISIONES, porque así cambien a las personas hasta ahora intocadas en varios años de su gobierno y anteriores incluso, de nada sirve si se conserva las mismas prácticas. Esto si esta en su ámbito y le ahorrará no solo dinero al Estado sino que elevara la autoestima ciudadana y la fe publica.

Se trata de cambiar LOS USOS DE LAS INSTITUCIONES y no solo cambiar funcionarios por sus ABUSOS, y si no lo hace el Presidente o actúa de oficio el Fiscal, correspondería hacerlo al ciudadano sin poder con su propio dinero, denunciando ante fiscales y jueces que no optan por la justicia sino por la coyuntura para no hacerse problemas con el poder ¿que posibilidades de sostener su "vía crucis" tendrá el ciudadano?. Entonces ni el estado de opinión o conmoción promovido por sectores mediáticos ni el estado de fe ciega propuesto por la revolución son el camino, sino el Estado de Derecho, el cual se lo consolidará en la medida que entendamos mejor el poder político. 

Se puede pensar que estamos tan bien y por eso ahora exigimos mas, pues sin duda lo segundo es cierto.  Es normal para quienes "cumplir a medias con el deber" no basta, ni el evadir responsabilidades puede arreglarse con la compasión del irresponsable y menos con los innegables buenos deseos del mandatario, porque hablamos de DINEROS PÚBLICOS y un CONTRATO SOCIAL CON LA CIUDADANÍA que contempla derechos y obligaciones al amparo de un Estado de derecho e incluso ahora se dice de justicia. Entonces vale aclarar que nadie aspira a la pureza de los políticos sino a mínimos de COHERENCIA con la dimensión ciudadana atribuida a la Revolución y la nueva Constitución.

En términos políticos, es visible que en el buen sentido se consolidó con gran respaldo una especie de  Correismo justiciero, pero no el poder ciudadano aunque se haya creado una función del Estado para dichos fines, basta observar las limitaciones impuestas a las veedurías ciudadanas que generan dudas donde solo cabrían las certezas que sustenten el CAMBIO DE EPOCA. Pueden sus integrantes tener un origen en el marco de la ley pero aquella no responde a conceptos de equilibrio en la representatividad ciudadana sino a derechos de conquista del poder, quitándole su esencia al poder ciudadano cual es ser el contrapeso del poder político y no una funcional adhesión.

No se puede desconocer logros del gobierno de Rafael Correa y el tener conciencia que falta mucho por cambiar deberá ser su mayor acierto, pero  "La Revolución Ciudadana" ha recorrido la mayor parte de su periodo, por lo tanto será una nueva promesa de campaña lo que no se pudo hacer  si se busca la reelección, en la que no solo deberá hablarse de las obras sino cual fue la diferencia de actitud y voluntad política para romper antivalores de nuestra política y no caer en ellos, cuando se asume aun como natural, justo y obvio disponer de lo público considerando la ética un obstáculo y la ley un hazme reír, reclamando hasta  reconocimientos los aprovechados, porque subsiste la intención solapada de mantener una vieja resignación  en el ciudadano, cuyo deber es decir: “gracias, porque robas pero haces obras”. ¿cuál es la diferencia con el pasado?

Seguramente el "justo lucro" -es decir ganar más- hizo que algún bendito se decida a ponerle agua a la leche, pero con seguridad llegaremos al extremo del audaz que buscando ganar mucho mas proponga... un cambio dentro del cambio: ponerle un poco de leche esta vez al agua, en razón de que en la emergencia se le olvidó lo mas importante: la esencia de lo que ofreció.


EDUARDO R. ÁLVAREZ G.

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