El Presidente ecuatoriano Rafael Correa al visitar la hermana República del Perú con motivo de asumir el mando el Presidente Ollanta Humala, ha sido desafiado por una especie de talibán mediático desde el medio de su propiedad (Diario El Correo), haciéndose muy visible la trampa política de una especie de batracio agazapado que abusa denominándose periodista libre. Es obvio que tiene consignas políticas muy bien calculadas para generar una confrontación llevando a su estercolero donde habita y domina, en este caso a un presidente que visitaba su país. Ciertamente el personaje se ha fagocitado permanentemente en la polémica y lucra de ello, acaramelado en "decir lo que siente" solo en tanto en cuanto le convenga, nos demuestra que esta al servicio de intereses cuyo momento político es bajo y es eso lo que realmente lo frustra y lo atormenta al bufón que personifica en el ámbito del show de la comunicación.
Personalmente hasta me pueden hacer reír determinadas conductas retorcidas que lo han encumbrado, porque su astucia y desvergüenza lo ha llevado a ser el vencedor de una batalla, donde el derrotado ha sido el concepto mismo del periodismo, pero hay quienes lo aprecian y lo valoran y sean pocos o muchos debemos respetarlos, pero bajo ningún concepto permitir que cruce el limite marcado por el derecho de los demás, degenerando una actividad con sus aberraciones, sea la de comunicador o la de político.
Por una desgraciada casualidad, se nos ha hecho visible a los ecuatorianos este personaje que “cruza a hurtadillas su vana existencia”, porque nada de lo que él hable con su derecho a no callar, le permitirá llegar donde sus carencias se lo impiden. Hizo bien el Presidente ecuatoriano en aclararlo al igual que la mayoría de los peruanos, pero lo saludable para que no ganen el protagonismo del que lucran, es desechar en el olvido toda forma de conducta agresiva, de este o cualquier cromagnon mediatizado, acostumbrado a golpear todo lo que sus instintos y falta de evolución le impiden entender. Don Aldo nos ha comprobado que no le sirvió haber cursado en la Complutense de Madrid y la Universidad Autónoma de la misma ciudad, seguramente si a esta "eminencia" la hubiere detectado el filosofo Miguel de Unamuno en su tiempo, le habría advertido “Lo que natura non da, Salamanca non presta”, para que no pierda su tiempo ni desprestigie a sus maestros.
Personalmente hasta me pueden hacer reír determinadas conductas retorcidas que lo han encumbrado, porque su astucia y desvergüenza lo ha llevado a ser el vencedor de una batalla, donde el derrotado ha sido el concepto mismo del periodismo, pero hay quienes lo aprecian y lo valoran y sean pocos o muchos debemos respetarlos, pero bajo ningún concepto permitir que cruce el limite marcado por el derecho de los demás, degenerando una actividad con sus aberraciones, sea la de comunicador o la de político.
Por una desgraciada casualidad, se nos ha hecho visible a los ecuatorianos este personaje que “cruza a hurtadillas su vana existencia”, porque nada de lo que él hable con su derecho a no callar, le permitirá llegar donde sus carencias se lo impiden. Hizo bien el Presidente ecuatoriano en aclararlo al igual que la mayoría de los peruanos, pero lo saludable para que no ganen el protagonismo del que lucran, es desechar en el olvido toda forma de conducta agresiva, de este o cualquier cromagnon mediatizado, acostumbrado a golpear todo lo que sus instintos y falta de evolución le impiden entender. Don Aldo nos ha comprobado que no le sirvió haber cursado en la Complutense de Madrid y la Universidad Autónoma de la misma ciudad, seguramente si a esta "eminencia" la hubiere detectado el filosofo Miguel de Unamuno en su tiempo, le habría advertido “Lo que natura non da, Salamanca non presta”, para que no pierda su tiempo ni desprestigie a sus maestros.
En las pautas del "nuevo periodismo cancerbero" dependiente de poderes fácticos, es muy común observar a los sensacionalistas, para quienes la noticia no es que el perro muerda al ser humano, sino que este muerda al perro, y aquello es lo que busca Mariátegui cada día que el sueño lo abandona, ahora le toco el turno al presidente ecuatoriano, lo acechó y le lanzo un editorial en blanco, si así puede llamarse a la ausencia de contenido en protesta contra Rafael Correa, buena forma de lavarse las manos sea del cínico o el cobarde para acusar o repudiar sin sostener o argumentar una idea. Mariátegui ha hecho de su vida una pagina negra y desea que todos la consuman para beneficio de su raiting y bolsillo.
Luego de la contestación inmediata del presidente ecuatoriano - "si un can me muerde con furia, lo siento, más no me inmuto; porque él, como todo bruto, lastima, pero no injuria"- http://www.youtube.com/watch?v=mzKAA1mM9gs&feature=related, indudablemente “puso en su lugar al perro”, y han pasado varios días para que vuelva el cancerbero dejándonos una certeza: “Don Aldo Mariátegui es muy lento para pensar y solo rápido para insultar", porque ha reaccionado muy pero muy tarde. Quizás demoró en aprender y comprender lo que le dijeron y luego mas difícil se le ha hecho poder responder con la altura que no tiene, por que lo que “natura non da la Complutense de Madrid non otorga”.
“Don Aldo” para limpiar su desbarro y responder, ha recurrido a revisar alguna enciclopedia que ilustra mas su biblioteca, apeló al brillo de los pensadores tratando de barnizar sus apolilladuras, con notorias dificultades de comprensión y mas aun de convicciones, para responder aun aturdido luego de casi una semanahttp://www.youtube.com/watch?v=u5Lz56wp6h8&feature=related. Si bien ser lento no lo hace mala persona, la deshonestidad intelectual si, ya que don Aldo anda tergiversando o dando mal uso de pensamientos ajenos como el de Voltaire, Rosa Luxemburgo, George Orwell y Francisco de Quevedo, cuando en la realidad cada día en su vida hace todo lo contrario de lo que recomiendan los pensadores citados, procurando únicamente aprovecharse de los buenos imitando y obedeciendo lo que disponen a los que hace rato vendió su alma a cambio de un "lugarcito" en sus altares, creyéndose esta especie de sacerdote hipócrita del periodismo con derecho a exorcizar a otros pero no sus propios demonios.
No me refiero a su racismo y duras frases conocidas por los peruanos ni a lo imposible que le resulta al mal criado disfrazarse de culto, sino a lo que lo atormenta realmente: SENTIR QUE TODO LO TIENE PERO NO PUEDE SER LO QUE QUIERE…..REALMENTE LIBRE.
EDUARDO ALVAREZ G.

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