“Había un muchacho semidormido que estaba acostado en el suelo y sintió que pasaba un bulto a su lado. Cuando de repente, como un resorte, se paró frente a mí, se cuadró y me dijo: "señor presidente no di un paso atrás". Eso indica el espíritu que hubo en el país. Qué pena que lo hemos perdido. Hay que recuperarlo y prepararse para el 2013".
A esta anécdota recurrió el Ex presidente Sixto Duran Ballén al festejarse sus 90 años en un exclusivo club de Guayaquil, para ensayar una arenga electoral: buscar el poder en el 2013. Pareciera que ciertos grupos no requieren organizar ningún partido democrático sino un circulo íntimo cuya representatividad tiene una fuente distinta y distante a la voluntad de una militancia, porque históricamente les ha bastado apoyarse en figuras consideradas emblemáticas muy proclives a un viejo axioma: “El partido soy yo”.
Sin pretender hacer una disquisición respecto a que es primero si el líder o la organización, en nuestra historia política muy inestable plagada de personalismos y argollas, los resultados hablan por si solos de la necesidad de cambiar el rumbo, seguramente se opondrán los mismos que le pidieron al caudillo Velasco Ibarra intentar un quinto periodo y este solo les pedía un balcón para llevarlos al poder, pero la sociedad ha cambiado.
Quienes aun entienden la política postergando la democracia, obviamente no van a dar ni un paso atrás, nunca entenderían la necesidad de unas primarias para lanzar un candidato o elecciones internas para escoger los lideres; la representatividad cuyo origen refleje el ejercicio pleno de derechos políticos en una militancia activa no es compatible con aquella sostenida en ajadas reivindicaciones y tradiciones consideradas inmutables y venerables, todo para conservar privilegios señoriales en lo político, donde aun cabe preguntarnos: ¿somos o no una República?
Quienes aun entienden la política postergando la democracia, obviamente no van a dar ni un paso atrás, nunca entenderían la necesidad de unas primarias para lanzar un candidato o elecciones internas para escoger los lideres; la representatividad cuyo origen refleje el ejercicio pleno de derechos políticos en una militancia activa no es compatible con aquella sostenida en ajadas reivindicaciones y tradiciones consideradas inmutables y venerables, todo para conservar privilegios señoriales en lo político, donde aun cabe preguntarnos: ¿somos o no una República?
Este hecho pasaría desapercibido si actualmente no se hubiera establecido la obligatoriedad de reinscribir los partidos, con el objetivo de cambiar el rumbo de nuestra sociedad política, desarrollar ciudadanía y consolidar en ella valores democráticos. La democracia no se agota al depositar el voto en las urnas sino en escrutar el poder, construir partidos democráticos u otras formas de expresión ciudadana, con identidad, dedicados a difundir corrientes de pensamiento y contrastarlas para validarlas como opciones para administrar el Estado.
No creo que empezó bien y con seguridad terminó peor la asociación de voluntades que llevo al poder a Sixto Duran Ballén, fue una carpa tan parecida a la de los gitanos que adivinan la suerte de cualquier viandante, cobro y desapareció, ya nadie la recuerda, no solo por mala memoria sino porque nunca tuvo razones validas para su existencia política, lo mas notorio fue el carácter de desechable con la cual fue concebida. ¿Ese es el espíritu que debemos recuperar?, con seguridad en el presente algunos gitanillos aparecerán con carpa nueva y el embuste de siempre.
No creo que empezó bien y con seguridad terminó peor la asociación de voluntades que llevo al poder a Sixto Duran Ballén, fue una carpa tan parecida a la de los gitanos que adivinan la suerte de cualquier viandante, cobro y desapareció, ya nadie la recuerda, no solo por mala memoria sino porque nunca tuvo razones validas para su existencia política, lo mas notorio fue el carácter de desechable con la cual fue concebida. ¿Ese es el espíritu que debemos recuperar?, con seguridad en el presente algunos gitanillos aparecerán con carpa nueva y el embuste de siempre.
Nuestro país si quiere desarrollarse en términos sociales y económicos no puede vivir en la edad media en lo político, así algunos ilustrados aristócratas nos hablen de un renacimiento, ellos han matado varias veces la fe publica, el pluralismo y la equidad aspectos vitales para la democracia está históricamente probado no se garantizan desde sus conceptos, de allí que se legitimaron radicalismos para oponérseles pero con los mismos pecados, dejando sin voz a las mayorías y lo que es mas grave sumiéndolas donde difícilmente saldrán si replicamos los mismos anti valores.
Con la reinscripción de los partidos, llega la oportunidad no para pedir permiso sino para sacar en limpio los yerros o consignas de quienes secuestraron las organizaciones, hasta considerarse en su soledad dueños hasta del pensamiento, nada mas grave que aquello, porque los conduce a la desaparición definitiva, entonces escucharán un viejo adagio “yo acompaño a mis amigos hasta el cementerio pero no me entierro con ellos”, porque no hay mal que dure cien años ni cuerpo que lo resista, aquello de traicionar la fe de las mayorías.
Con la reinscripción de los partidos, llega la oportunidad no para pedir permiso sino para sacar en limpio los yerros o consignas de quienes secuestraron las organizaciones, hasta considerarse en su soledad dueños hasta del pensamiento, nada mas grave que aquello, porque los conduce a la desaparición definitiva, entonces escucharán un viejo adagio “yo acompaño a mis amigos hasta el cementerio pero no me entierro con ellos”, porque no hay mal que dure cien años ni cuerpo que lo resista, aquello de traicionar la fe de las mayorías.
El Consejo Nacional electoral si busca renovar la democracia, debió establecer un reglamento con mayor perspectiva pero sobre todo con verdadera vocación democrática, cerrando toda posibilidad de trampas ya viejas y privilegios anacrónicos, pero una vez mas confirmamos que solo es cuestión de procedi-miento, para replicar lo mismo de lo mismo: ventajas para unos y dificultades para el que no esta en el poder. Siendo este un tema de suma relevancia tanto o más que las elecciones de alcaldes o diputados, porque se trata de cambiar el sistema y renovar la democracia, mientras que lo segundo es un rutinario cambio de gobierno pero en el mismo sistema.
Probablemente la revolución no llegue siquiera a evolución y mucho me temo que solo es dar vueltas en circulo, si luego vemos la misma incidencia de grupos fácticos sean viejos o nuevos y la inexistencia de equidad para hacer posible en la ciudadanía el ejercicio de sus derechos políticos, hay que velar existan responsabilidades para los que ejerciendo el derecho a la libre asociación sus fines sean lícitos, porque llegar al poder no puede continuar siendo la oportunidad para impunemente violar derechos y no garantizarlos, porque desde la estructuración de sus plataformas electorales esa ha sido la norma y lógica de poder, por lo tanto el engaño se convierte en la razón de ser de sus organizaciones.
Probablemente la revolución no llegue siquiera a evolución y mucho me temo que solo es dar vueltas en circulo, si luego vemos la misma incidencia de grupos fácticos sean viejos o nuevos y la inexistencia de equidad para hacer posible en la ciudadanía el ejercicio de sus derechos políticos, hay que velar existan responsabilidades para los que ejerciendo el derecho a la libre asociación sus fines sean lícitos, porque llegar al poder no puede continuar siendo la oportunidad para impunemente violar derechos y no garantizarlos, porque desde la estructuración de sus plataformas electorales esa ha sido la norma y lógica de poder, por lo tanto el engaño se convierte en la razón de ser de sus organizaciones.
No puede ser más ignota la campaña para la reinscripción de los partidos ni mas elemental circunscribirla a la suma irracional de afiliaciones por “falta de tiempo”, la naturaleza es sabia y enseña a esperar lo necesario para ver una nueva vida, la crisis que buscamos superar enseña que no hay espacio para mas errores y angustias, ni de prematuros políticos ni de pasados, el tiempo de formación y maduración esta dado para que se regeneren los degenerados y demuestren sus fuerzas y lógica de poder los nuevos cuya virtud debemos presumir.
Esta fase previa debió reglamentarse y difundirse por parte de la autoridad electoral por todos los medios posibles, sino tendremos la misma matriz de siempre alimentada en afiliaciones sea por costumbre o por desinformación, por oportunidad o expectativa de poder, lo cual podría ser comprensible en tanto en cuenta no representen la mayoría porque sino nada ha cambiado, veremos que nos depara el futuro y la ambición de quienes buscan el reconocimiento a un status político.
Esta fase previa debió reglamentarse y difundirse por parte de la autoridad electoral por todos los medios posibles, sino tendremos la misma matriz de siempre alimentada en afiliaciones sea por costumbre o por desinformación, por oportunidad o expectativa de poder, lo cual podría ser comprensible en tanto en cuenta no representen la mayoría porque sino nada ha cambiado, veremos que nos depara el futuro y la ambición de quienes buscan el reconocimiento a un status político.
Curiosamente la oposición al gobierno mas que pensar en estructurar sus partidos y sus propuestas que lo vinculen a la ciudadanía, optó por la estrategia de confrontar al presidente y desgastarlo como si aquello significaba el automático retorno de la confianza a ellos y en consecuencia una millonada de afiliados para sus tiendas, solo ha sido otra oportunidad perdida. Hay sobra de motivos para demandar un reglamento más amplio a la autoridad electoral que garantice equidad, este solo tema debió generar espacios de debate para proyectar nuevos cuadros políticos y potenciar motivaciones, pero la rutina afecta tanto o mas que la falta de innovación de las estrategias. Saludable la postura de reunificar entre afines a una tendencia, la fragmentación solo los debilitó dado el origen de las disputas que más que ser estas políticas tuvieron tintes personales. Del oficialismo podemos solo decir que teniendo un líder de gran respaldo este no ha sido capaz de estructurar una organización acorde al apoyo ciudadano a su figura, al punto de preferir seguir llamándose movimiento y no partido como si este fuera el mismísimo pecado original de la política, por lo cual tuvo éxito al cabalgar sobre las debilidades de la denominada partidocracia con toda una residuocracia.
Porque se habla que todos parten de cero en el intento de reinscribir los partidos, no puedo dejar de mencionar la desventaja de quienes no tienen recursos públicos para la gestión, ni espacios en medios, como si los tiene el oficialismo a mas de dos aspectos negativos difundidos con intensidad uno y soterradamente el otro que le otorgan ventaja, por ejemplo la descalificación de todo aquello que se considere fuera de la revolución ciudadana y el hacer sentir cada vez que es posible que “quien no esta con ellos esta contra ellos”, no hay un terreno limpio para todos colocar su semilla ni los mismos instrumentos para desarrollarla, de allí el riesgo de caer en la idea única, el partido hegemónico y que el Estado sea el partido. Aunque no se llamen partido las practicas pueden degenerarse y aquello debe reflexionarse porque por encima del compromiso con los coidearios esta la obligación con los compatriotas.
Es necesario advertir los riesgos, porque hemos avanzado mediante la democracia directa planteada por Correa como un camino hacia mejores niveles de gobernabilidad, pero el tema de la reinscripción de los partidos puede terminar siendo irrelevante e insustancial si no se lo apuntala debidamente, tanto desde quienes lo propusieron desde el oficialismo, la autoridad electoral y la dirigencia política, pero quizás hoy mas que nunca la pelota esta en la cancha de los ciudadanos, quienes escogerán el camino rutinario de delegar hasta lo que no debe o asume su ciudadanía a plenitud.
Los partidos tienen tareas ineludibles inherentes a su rol social e institucional, dejando de lado la ambigüedad del oficialismo y sus propias dudas, hay que crear conciencia democrática donde ha existido desconocimiento, temor, sumisión y desidia, lo cual implica el primer acto de desprendimiento de una dirigencia elitista que gana mientras la brecha sea mas grande, luego urge descontextualizar la política del clientelismo paternalista y mesianismos, y en el caso de los ciudadanos si su problema esta en la desconfianza a los políticos entonces debe abandonar su pasividad y dejar de delegarle su futuro para asumir responsabilidades o por lo menos generar condiciones distintas a la representación política para no solo reclamar el hecho de no sentirse debidamente representado ni pedir que se vayan todos en una generalización quenada resuelve y todo deja impune.
Si no se cree en la importancia de los partidos para desarrollar la democracia, deberían sustentar ciertos líderes políticos su desafecto o inconveniencia, porque los partidos son el reflejo de sus bases y sus líderes, así como la política la hacen las personas y no obra por si sola, difícil resultara encontrar justificaciones para ciertos políticos que han optado por movimientos cuando antes defendían y ejercían gran poder con el sistema de partidos, así como quien su poder no desea pierda eficiencia y verticalidad en instancias a las cuales previamente no les haya puesto limites y condiciones, sean estas visibles o sutiles, por ejemplo como puede decidir en contrario un buro conformado por funcionarios dependientes del gobierno o un cuerpo de ediles seleccionados por el alcalde para ser elegidos en plancha junto a él . Volvemos entonces al viejo axioma absolutista: “El partido soy yo”….y también el poder publico sea del Estado o una localidad.
Queda por saber si oficializamos mejor el electoralismo, al menos "don Sixto" no requiere recoger las cenizas del partido o movimiento que lo llevo al poder luego de declararse disidente del Partido Social Cristiano, ¡lo que usó ya desechó! y puede crear uno cuando quiera, también son visibles otros mecanismos por ejemplo aquel que en vez de organizar un partido, esta estructurando un gran banco con sucursales en los barrios, otros de poca monta para armar la campaña, harán méritos como justicieros presentadores de noticias, de crónica roja o rosa, porque luego es fácil para divas y famosillos concebirse como activistas políticos sin el pecado original de ser políticos y militantes de algún partido.
Si van a seguir promoviendo la democracia sin partidos la tarea es dura y la ley innecesaria por inservible e inaplicable, no solo habrá que vencer a individuos sino a una sub cultura con mucho poder y deseos de perpetuidad. La ciudadanía tiene la palabra y los ya militantes ocupados en la tarea deben redoblar sus esfuerzos y fortalecer convicciones para exigir otras reglas pero sobre todo sinceramiento a quien nos planteo un poder ciudadano, pero con mas dudas que certezas al ser mas adepto al gobierno y no su contrapeso natural. no es creíble la defensa de corrientes ciudadanas locales por quienes cuando rinden cuentas al mandante lo hacen en la medida y condiciones que le parecen y no las que por obligación corresponde, entonces no hay diferencias con la partidocracia así se amparen en movimientos o alianzas.
¿Cuántos querrán intentar otro camino? De aquello depende el destino de lo que aun llamamos Republica pero otras la manejan como una republiqueta, este 14 de julio se recuerda la toma de la Bastilla en Francia, han pasado 222 años y seguimos tratando de abolir feudos y que caigan los privilegios señoriales, en dicho emprendimiento muchos han caído y en nuestro país algunos lideres políticos de verdadera talla han dejado su huella para las nuevas generaciones porque los delfines fallaron, hay que labrarse los liderazgos porque los heredados no alcanzan y trascienden cuando luego de caer se levantan sin cambiar la identidad. Vale para la ocasión esta frase que escuche en una película: Levántate una y otra vez hasta que los corderos se conviertan en leones…!
EDUARDO ALVAREZ G.
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