miércoles, 22 de junio de 2011

SARAMAGO: “NO SUBIÓ A LAS ESTRELLAS SI A LA TIERRA PERTENECÍA”













 "EL PODER LO CONTAMINA TODO, ES TÓXICO. ES POSIBLE MANTENER LA PUREZA DE LOS PRINCIPIOS MIENTRAS ESTAS ALEJADO DEL PODER. PERO NECESITAMOS LLEGAR AL PODER PARA PONER EN PRACTICA NUESTRAS CONVICCIONES. Y AHÍ LA COSA SE DERRUMBA, CUANDO NUESTRAS CONVICCIONES SE ENTURBIAN CON LA SUCIEDAD DEL PODER". JOSÉ DE SOUZA SARAMAGO.






Al cumplirse un año de la muerte del Premio Nobel de Literatura José de Sousa Saramago, tiene plena vigencia su memoria y pensamiento, hombre de origen humilde quien escribió sin descanso hasta el último de sus días y se describió a si mismo “Solo soy alguien que, al escribir, se limita  levantar una piedra y a poner la vista en lo que hay debajo. No es culpa mía si de vez en cuando me salen monstruos”, su obra a quedado aunque el haya partido.



Como todos quienes trascienden, Saramago no solo ha sido reconocido por su deslumbrante narrativa, también fue denostado por sus posturas, por ejemplo El Vaticano califico su obra como irreverente, “escrita por un populista extremista de ideología antirreligiosa y anclada al marxismo”, todo esto publicado 24 horas después de su muerte por el vespertino de la Santa Sede (L Observatore Romano), reflejándose en su duro obituario una especie de saldar cuentas con quien fue muy critico con las religiones y no solo contra el catolicismo, fue una especie de force teológico  o religiosidad ciega, afirmar que su mente siempre estuvo atada a la desestabilizadora intención de hacer banal lo sagrado desde un materialismo libertario radical.  Considero que Saramago se revelaba ante toda clase de dogmatismo o irracionalidad incluso de la misma izquierda con la cual se identificaba y en su constante reflexionar buscar ser un comunista libertario, ya que la estupidez no estaba solo en la derecha sino también en la izquierda, ya que “ser socialista es un estado de espíritu. La experiencia nos dice que hay dirigentes que antes se presentaban como socialistas y ahora sabemos que no lo han sido”, y desde el poder lo menos que hicieron es construir las circunstancias humanamente contrariando postulados y negando realidades.



Como todos los que triunfan, terminan recogiendo los mayores reconocimientos por el camino de la humildad. Recuerdo su discurso al recibir el Premio Nobel especialmente en esta parte:

«El hombre más sabio que conocí no sabía leer ni escribir. Era mi abuelo materno y, aunque analfabeto, era un sabio en su relación con el mundo. Era pastor y había armonía en cada palabra que pronunciaba. Era una pieza en el mundo. No era apático, ni resignado. Era un ser humano directamente conectado con la naturaleza, como los árboles de su huerto, de los cuales se despidió cuando tuvo que viajar a Lisboa. Les abrazó y se despidió de ellos, de su naturaleza, porque sabía que se iba a Lisboa a morir».

Encontramos entonces que al contrario de lo afirmado por su inquisidor post morten, Saramago si supo abordar el problema de nuestras erróneas estructuras humanas, especialmente para resistirse a la vanidad de vanidades sin separar al escritor de la persona, no solo murió como vivió sino que vivió como escribía, en su éxito jamás abandono el compromiso de su pluma con los mas necesitados de justicia y libertad, a los que muchos exitosos terminan ubicándolos como perdedores o pecadores, no olvido sus raíces en su obra literaria, esta no se alejó de lo político y social sin pretender dogmáticamente convencer sino a lo mucho inquietar, con la frescura y dureza del niño hecho hombre en el campo, que termino resumiéndonos en cada escrito su compromiso de vida: resistir y aprender cada día hasta el final.

Como todos los que luchan como un verdadero ALZADO DEL SUELO, con decencia planteó hacerlo primero consigo mismo y luego con los demás, promovió reflexiones respecto al poder que buscamos y la certeza de nuestros principios y convicciones, que exigirán repuestas al menos en quienes lo admiramos y desarrollamos un accionar político: un mirarnos para adentro y hacer lo que tenemos que hacer sin temor a perder privilegios que hacen olvidar los objetivos, cuando se trata de la defensa de la dignidad del ser humano. Saramago ha triunfado sin buscar el éxito común, porque se convenció que “la derrota tiene algo positivo: “nunca es definitiva. En cambio, la victoria tiene algo negativo: jamás es definitiva”.

Como todos los que quedan, se preguntaran muchos ¿si fue o no al cielo el que partió?,  mas aún si era ateo, personalmente creo que la fe en DIOS NO ESTA EN REVERENCIARLO Y MENOS TEMERLE, SINO EN HACER CON AMOR LO QUE PREDICÓ COMO EL CAMINO VERDADERO. 

Saramago en su trance difícil por la enfermedad que lo afectaba, supo expresar “No me preocupa la muerte, me disolveré en la nada” y  “Nuestra única defensa contra la muerte es el amor”, aquellas sustentan la ilusión que late en sus metáforas, que llego a vivirlas como la mas intensa y apasionada de sus razones, de allí que en una de sus obras sentenció: “siempre acabamos llegando a donde nos esperan”. Las cenizas  del maestro de Azinhaga luego de un año han sido esparcidas a la sombra de un centenario olivo traído de su pueblo natal y le acompaña una repuesta sencilla: “NO subio alas estrellas si a la tierra pertenecia”.

EDUARDO R. ALVAREZ G.

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