jueves, 9 de junio de 2011

PRENSA POLITIZADA: MUCHA LIBERTAD SIN BUENA EXPRESIÓN



No hay sitio del planeta donde habite el zoom politikon, en el cual la contraposición entre orden y  libertad se haya agotado, de allí la necesidad de expresarse para defender cada quien sus postulados y difundirlos para lograr apoyos o rechazos, imponer una voluntad, un camino, una meta, lo cual equivale a luchar por el poder invocando la defensa de libertades pre establecidas.

En esa vinculación individuo-sociedad, históricamente se buscaron medios e instrumentos  para la multiplicación de las ideas, buscando la eficiencia para aquello, no necesariamente todos se sujetaron a “las reglas” de cada época. Ni el disponer medios  garantizaba la bondad del mensajero y menos la veracidad de sus mensajes. Si algo resume aquella realidad, ya lo dijo Maquiavello: “el fin justifica los medios” especialmente para revelarnos la posibilidad cierta de la mala utilización por quien tenga la posibilidad de controlarlos bajo su propiedad.

En su proceso histórico LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN por su naturaleza están relacionados con el poder pero no obligados a comprometerse o someterse, han logrado importantes evoluciones apegándose a la veraz trasmisión de los hechos sin agregarle o quitarle nada, así como hay ejemplos de involución cuando la tarea de INTERMEDIACIÓN  es el camino para transformarse fácticamente en INSTANCIA DE DECISION, JUZGAMIENTO Y SANCIÓN, convirtiendo primero la noticia en su opinión publicada y a su vez esta en verdad única e indiscutida, este es el derecho a informar que pretende “orientar” la sociedad, cuyo derecho a estar informado, también esta preestablecido por lo que publica o calla el medio a su libre arbitrio, son estos constructores de la MEDIOCRACIA los que se han situado en las antípodas de la conceptualización de la defensa de la libertad, ya que ellos defienden a ultranza la libertad a informar pero sin garantizar a plenitud y prioritariamente la libre expresión de los pueblos, alejándose de la esencia y razón de ser de su actividad para solazarse sintiéndose la ultima palabra, por encima de la voluntad popular inclusive.

Entonces el enfoque de una creciente confrontación en países donde se trata de regular conductas y no a la actividad de la comunicación, tiene una arista mas para el análisis y reflexión si nos preguntamos ¿será un problema de libertad o de expresión?, ciertamente aquella duda no hace distinciones ni de izquierda ni de derecha, sino a lo mucho de quienes tienen mas o menos respeto y vocación democrática al ejercer el poder político y el de la comunicación. Este a mi criterio es el punto de inflexión en el cual la comunicación política terminó politizando el medio, algo no casual sino causal es la creciente generación de empresas de comunicación vinculadas a quienes se disputan el poder político, de allí en adelante el pecado original ya no es solo el de Adán y Eva, sino el oportunismo y concupiscencia de los actores de esta reproducción de formas de control y dominación, que tiene mucha libertad pero con muy malas expresiones que socavan la justicia y la democracia.

La reacción a un determinado orden siempre viene de la mano de la reivindicación de las libertades, pero en este caso LA PRENSA POLITIZADA es en si mismo el problema al tergiversar su rol, por lo tanto no puede ofrecernos la solución aferrándose a su equivocado enfoque y posicionamiento, en nuestro país los medios que escogieron este camino, no solo pierden credibilidad mas allá si se financian de dinero privado o publico para dañar la fe pública, sino que están mostrándonos la penosa enfermedad que los afecta:  dependencia y condicionamiento, mal que pretenden ocultarlo denunciando limitaciones a sus libertades cuando realmente es solo un problema de sumisión a intereses incluso geopolíticos y poca confianza en sus expresiones.

No se debe perder vista ningún privilegio o forma de impunidad, probablemente sean ya titulares  comunes en la prensa los delitos perpetrados por ciertos políticos al igual de todo lo que queda impune, queda ahora ver lo raro y sería noticia "bomba" aquella que compruebe los negocios de la comunicación que fácilmente se alimentan del fruto prohibido de la política sin ética, cuya doble vía comenzaría a ser visible, así lo niegue, condene o rechace cualquier organismo o cofradía que se acaramela hablando y respaldándose entre ellos mismos y se amarga o calla cuando tiene que debatir públicamente sus debilidades.

Dejo para el final la carta de Gonzalo Marroquín, director de turno de la SIP en la cual valora y califica hechos referidos a la relación de una empresa del extinto ex propietario de uno de los diarios más influyentes en el Ecuador, con el perjuicio  al Estado en una de obra de infraestructura sea por mal diseño o por vicios de construcción, esto es materia que le corresponde a la Contraloría y a la Justicia determinar responsabilidades y sanciones, mientras tanto debemos respetar la presunción de inocencia y algo de suma importancia: no caer en el error de tapar y destapar hechos según la confrontación o el entendimiento político lo requiera.

Si bien es comprensible el espíritu de cuerpo del director de la SIP para defender a uno de sus miembros,  actúa como el más corriente y desprolijo político, al desviar hábilmente la atención en el sanbenito de las persecuciones, pero sin desvanecer las dudas de las vinculaciones privilegiadas en quienes deben guardar la distancia necesaria con el poder que pretenden investigar y juzgar desde la mesa de redacción de un periódico. Vieja pero tan vieja debilidad de la cual poco se habla aunque muy pocos la nieguen.

Una vez mas la agenda política enconfitada de la SIP busca confrontar gobiernos a pretexto de defender las libertades de los ciudadanos, habla por los que no quieren dar el rostro o no pueden por su desprestigio, los alcances y reconocimientos  que busca Gonzalo Marroquín están dados si sigue a pie juntillas el dictado, así muy lejos a llegado quien tampoco escapa a los mismos cuestionamientos en su país, respecto a que  gusta dar el aval a unos políticos y medir la talla moral de otros sin sonrojarse de la propia, ¿esa es su libertad? para en unos casos apagar  incendios con gasolina y en otros colocar un manto tejido con el mas prudente de sus silencios. Por si acaso Marroquín no es el mal sino un síntoma de una amenaza letal a las ideas políticas contrarias de un mercantilismo que se defiende por cualquier medio.

Estas son las expresiones de la mas libertina prensa politizada, a la cual no hay que revisar sus acciones como medio, sino las acciones que posee  en negocios vinculados al poder político, esto lo expreso en reconocimiento al esfuerzo poco valorado y distinguido de los periodistas honestos y respetables así como de los empresarios que triunfan siendo ajenos a privilegios condenables.


EDUARDO R. ÁLVAREZ G.

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