martes, 7 de junio de 2011

OLLANTA HUMALA: gana en las urnas pero no convence al mercado.






Cuando su rival Keiko Fujimori “reconoció su triunfo, saludo su victoria y le deseo suerte”, ya el  mercado le había dado los buenos días a Ollanta Humala Tasso, con una señal de no muy buenos augurios, recordándole que no le tienen confianza aunque el pueblo se lo haya expresado en las urnas.

El primer objetivo de la “mano invisible” del mercado ha sido darle un golpe en la mesa al presidente electo, para recordarle que el 48% del electorado desea que continúe el modelo económico exitoso por lo tanto reivindican el correspondiente espacio de poder político, para quienes tengan el perfil de confiables para el mercado, tanto para el Ministerio de Finanzas u otros espacios que permitan generarles garantías a los capitales como prioridad nacional. Humala como militar debe haber estudiado el objetivo del famoso caballo de Troya.

El segundo objetivo es postergar cualquier modificación al sistema que reivindica el mayor crecimiento económico en América, pero curiosamente en su momento de auge ha perdido apoyo; aunque se diga que la derrota es de Keiko, YA ES INSOSTENIBLE LA INEQUIDAD DEL CRECIMIENTO, si analizamos los índices de desarrollo humano ajustados por desigualdad se hace visible una brecha interna en el Perú y que el modelo tiene una crónica omisión al respecto, preocupante porque una de las mayores expresiones de violencia social se origina en el dejar crecer la marginalidad y la pobreza cuando se dice que hay éxito y abundancia.

Lo de la caída de la bolsa y la moneda, es el plan B que utilizaron vísperas de las elecciones los aliados contra Humala para generar mas miedos que los que generó la candidatura de keiko Fujimori, los medios de comunicación  alineados a ella la presentaron como "la preferida por el mercado" y el oficialismo que la favorecía hizo su parte al declarar el Ministro de Finanzas que tenían un plan de contingencia si los mercados caían por Humala, presentándolo como un riesgo inminente para el Perú si ganaba y a la vez advirtiendo al votante, el peligro de no acatar las recomendaciones del mercado.

Esto de los “fastidios del mercado” es una lección a no desaprovechar para observar los movimientos y mensajes que se originen desde visiones distintas en un mismo pueblo, en sociedades cuyas elites se sienten a gusto con el descarte de los partidos como forma de organización,  para promover figuras que no necesitan sustentar un programa y el proceso respectivo, sino a lo mucho solo un buen slogan que no guarda compromiso con ninguna institucionalidad, el camino de los dogmáticos para desprestigiar la política y el Estado, solo nos muestra el fracaso de los desprestigiadores cuando cae el mercado y tiene que rescatarlo el Estado sin que exista una sola muestra de que haya sucedido algo a la inversa.

El modelo se moviliza sobre esta bien calculada informalidad política, donde los compromisos son frágiles, los acuerdos  de corto plazo y las figuras desechables, se articula además a una estrategia electoral basada en el manejo clientelar-concentrador donde está la mayor masa poblacional en este caso (Lima y la costa norte), esta realidad no es casual sino una premeditada e histórica distribución geográfica del poder que concentra y margina a la vez, es una forma de control y dominación al menor costo posible en muchos países, que divide en forma perversa e irresponsable a los pueblos.

Es innegable que tras aquella entelequia denominada mercado, hay una estrategia política que delinea las políticas públicas para sostener una estructura de dominación sobre la inequidad, cuyos engranajes se activan sea para apoyar o desestabilizar. Pero vale recordar que si para algunos es importante no fastidiar al mercado, sin duda sera más no provocar que se indigne el pueblo por vías que escapen de su histórico control y dominio, España vive una muestra de lo que es el inicio de una inconformidad global.

Esta vez si se transformó en triunfo nacional  la reacción de la periferia (el hombre del campo, andino con bajos ingresos, insatisfecho por su inseguridad económica y que se dice consume poco la televisión), porque incluso los muchos beneficiados y creyentes del modelo, dudaron tanto de él como de la candidata de la dinastía Fujimori y su círculo, la duda fue mayor que el miedo. Quienes han perdido no pueden seguir pidiendo obediencia a lo que el mercado decide sino a la voluntad soberana de la gente, vivimos en una sociedad donde el mercado es innegable su presencia, pero solo es una parte del todo, no basta con ensayar sismos económicos para burlarse de la voluntad del pueblo temiendo mas al mercado y seguir dando "lecciones de patriotismo y democracia", porque quedan mal parados si les aplicamos un viejo consejo  que nos recomienda “observar a los beneficiarios de un hecho para identificar de quien es la autoría”. están quedan evidenciados no solo los agoreros del desastre económico sino sus mentalizadores.

bajo la premisa de un triunfo apretado, Humala ha sido puesto en la disyuntiva de  sopesar el poder del voto que lo llevo al gobierno y el poder que lo puede ayudar a mantenerse, ¿a cual potenciará y escuchará?, si bien en toda sociedad existen grupos de poder y sus pretensiones de acumular son reales, sean estas ocultas o publicadas. Hay que reafirmarse en democracia invocando la voluntad del pueblo como juez supremo que dirime y el Estado de Derecho hacérselo funcionar para procesar las diferencias y los excesos. Es innegable la importancia de un modelo económico  pero no lo es todo y es un riesgo dogmatizarse reverenciando cifras que olvidan al ser humano,  la mayoría si lo percibe que no esta a su servicio ni existe mecanismos para tomar correctivos, tarde o temprano le quitará su apoyo y se generaran nuevas condiciones para producir riqueza, respetar la propiedad privada pero sin renunciar a dignificar a las personas, ese es el reto que asumió Ollanta Moisés Humala Tasso y no puede temer a dar el siguiente paso.

Para concluir, el pueblo peruano deberá asimilar esta pateada del tablero político con una jugada financiera, equivalente a la de un manotón de ahogado que puede llevarse hasta quienes lo defienden, y no sería nada raro que  invoquen alguna necedad, para justificar que caiga un gobierno que aun no se ha posesionado, para salvar la bolsa y la moneda. Cambias o te caes, se dice que así siempre ha funcionado esto, realmente así hemos vivido engañándonos hablando de una democracia resumida al nivel de un mercadillo. Siempre llega la hora de la verdad y no hay que tenerle miedo a cambiar.

EDUARDO R. ÁLVAREZ G.

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