No voy a referirme al ex presidente norteamericano Thomas Jefferson, sus conceptos políticos y trayectoria, sino a las sistemáticas declaraciones políticas de Jefferson Pérez (medallista olímpico ecuatoriano), proyectadas a su conveniencia por ciertos grupos buscando endosarle sustento y credibilidad a la oposición contra Rafael Correa y consecuentemente impulsar la campaña del NO con el objetivo de evitar las enmiendas a la Constitución y la exigencia para acelerar la promulgación de nuevas leyes que se han estancado por falta de una mayoría legislativa solida.
No es nuevo que se busque legitimar un mensaje político sin resultados y con ausencia de líderes creíbles, apoyándose en el peso de ciertas voces consideradas "no contaminadas por la política" (curas, artistas, periodistas), el asunto esta en reconocer si Jefferson lo acepta por desconocimiento o voluntad propia para iniciar una nueva carrera.
El esfuerzo y sacrificio visible para salir de la medianía por J. Perez desde su niñez, son dignos de admiración y emulación para cualquier ámbito de la vida y como ecuatoriano siempre recordare con orgullo su espíritu deportivo que desbordo nuestras emociones al obtener la primera medalla olímpica para nuestro país, porque se convirtió en el punto de referencia para las nuevas generaciones, ahora el campeón marcha hacia otras metas, específicamente: la política. Lo hace con una gran ventaja: es muy conocido y además respetado como deportista.
Aunque lo disimulen sus promotores tras bastidores, será inevitable desde ahora desvincular el impacto de sus declaraciones con el peso de su imagen deportiva, para dimensionar lo que es: UNA EXPRESIÓN POLÍTICA CATAPULTADA DESDE UNA REPRESENTATIVIDAD DEPORTIVA CON PRESTIGIO. Ha cruzado el umbral hacia el activismo político consciente de la ausencia de líderes en la oposición y las escazas motivaciones confiables que han ensayado para desmovilizar al voto que respalda a Rafael Correa, de allí los movimientos forzados de fichas y figuras para evitar lo que llaman el riesgo del totalitarismo por la concentración de poder, están conscientes que perderían lo que les queda dándose lo que realmente seria una derrota total del conservadorismo.
Los ejes del discurso reactivo están a la vista: el riesgo de perder libertades y que la consulta al pueblo nada resolverá, Jefferson ha clamado por las libertades, en nuestra sociedad donde se busca precisamente salir de inequidades profundas por lo tanto ese termina siendo realmente el punto de confrontación, entre quienes hablamos de libertad con justicia y no la libertad de la democracia de mercado, por eso sus limites y distorsiones en su lucha, ya que nos hablan de afectaciones a su libertad pero partiendo del error de diferenciar la propia de la ajena, pues la de ellos merece un altar y la de los demás a lo mucho un buen deseo.
Considero que Jefferson Pérez esta muy consciente que le espera un largo camino de estudio de la materia en que incursiona, porque en nuestra sociedad la demagogia y el populismo no tiene limites para confundir y exacerbar a su conveniencia, por eso no es raro que se hable del derecho a la resistencia pero sin fijarse primero en las responsabilidades, aquello equivale a ejercitar la libertad sin responsabilidad y no hay sociedad que se desarrolle por ese camino así lo respalde un campeón olímpico. No es fácil entender la maraña de los intereses en la lucha por el poder, pero aquello no significa que no existan y persistan las contradicciones entre el orden constituido y quienes lo consideren injusto, lo cual desemboca en el enarbolamiento de la libertad para rechazarlo, vale señalar que la perspectiva de la libertad va mas allá de la visión de las partes confrontadas debido a sus intereses focales en disputa, de allí una razón fundamental para apoyar la consulta, porque en ejercicio de la libertad del pueblo mandante, los mandatarios deberán someterse a su voluntad, algo que seguramente no puede calificarse de totalitarismo ni con los pronunciamientos olímpicos de Jefferson.
La competencia deportiva individual de Jefferson tiene diferencias sustanciales con la generación de procesos que movilicen los diferentes colectivos sociales, en lo deportivo su buen deseo lo puede transformar en voluntad y acción inmediata, en el caso de la política la construcción de compromisos colectivos va mas allá de una voluntad y mas aun si se trata de modificar las estructuras institucionales anquilosadas, para realizar cambios profundos y dinámicos. Cuando se trata de aplaudir su triunfo deportivo sin duda es viable la unanimidad pero si fuera una decisión política suya es probable que sea mas difícil conseguirlo, una prueba mas entonces que no es lo mismo un triunfo deportivo que una victoria electoral, porque en el primer caso conduce a la etapa final a la masa que lo disfruta y en el segundo realmente es el inicio de una serie de demandas y exigencias desde la espiral de necesidades insatisfechas de la sociedad. Con seguridad Jefferson lo leerá esto en los libros pero lo comprenderá al organizar una institución política si se decide a actuar formalmente.
Nos complace si busca el accionar político aun partiendo desde su representación deportiva, pero hay un límite para no seguir y es no caer en el error de quienes hacen política hablando mal de la política y camuflando la clandestinidad ideológica bajo el remoquete de independientes, haciendo gala de lo que laman pragmatismo pero que solo son una suma de simplismos e inconsistencias para llegar al poder por el poder, siempre será bueno tomar una posición y guardar una identidad, para evitar que sigan surgiendo ELEMENTOS NOCIVOS PARA LA DEMOCRACIA, porque la deterioran personajes como aquel periodista que cada mañana en su noticiero hablaba de objetividad pero amanecía en los brazos del poder de ocasión que lo seducía, haciendo gala de un don de la ubicuidad que solo los dioses tienen.
Este personaje hablaba con cero tolerancia contra el poder y era a la vez el poder fuera de las cámaras, ahora sin el “cuarto poder” se llama humildemente a si mismo solo “activista político”, , bien dicen que en nuestro país ya no sirve el buen nombre ni los meritos, basta solo con ser muy conocido por cualquier medio.
Nuestro campeón de marcha ojala encuentre rumbo cierto buscando su camino político muy diferente al que llevo como deportista, si bien en los dos ámbitos se compite, puede parecerse pero no es igual, el sistema tiene sus reglas y códigos, el ventilador de la propaganda y la contra propaganda tiene sus objetivos y tiempos, para soplar o no a tu favor si eres o no necesario, si quiere proyectar lo peor que tiene todo ser humano hasta llegar a la agresión o proyectando la sonrisa y satisfacción del ser reivindicativo de los mas altos valores de la sociedad, todo depende si incomodas al sistema o te unes a ellos para realizar las reformas con las reglas del maquillaje de moda.
Jefferson Pérez sabe que su superación como ser humano, no ha ido de la mano necesariamente con una cuota de poder político y seria ingenuo buscarlo sin intuirlo al servicio de que intereses estaría, los adulos y coqueteos de ocasión, la lisonja de oportunidad no las necesita Jefferson, porque usted más que nadie sabe a quienes se pertenece y el lugar que tiene en el corazón de la gente.
Éxitos siempre se lo desearemos al hombre que labra su propio destino y en política el camino es muy duro para los libres pensadores, especialmente en nuestro zoológico politiquero donde los zoom politikom tienen grandes apetitos a pesar de sus escazas razones, recuerde siempre a ellos les basta solo una: GANAR LAS ELECCIONES, luego ya nada importa porque el poder solo ellos lo comprenden y manejan, no esta demás entonces preguntarse ¿dime con quien andas y te diré quien eres?. Vale recordar la utilización de la imagen deportiva de Rolando Vera por parte de la Democracia Cristiana y su candidato Jamil Mahuad, el país sabe el daño que causo y a cuantas figuritas “utilizó”, quedo la certeza que no basta ser figura para obrar por si mismo en la red de intereses cuyos jerarcas no necesitan presentarse para decidir que hacer con el poder, aunque otros solo pongan el rostro.
Muchos compartimos ideales de libertad y justicia, pero hay que buscar un equilibrio para no caer en extremismos o ilusiones, se nos calificara de irreverentes pero el camino de los sumisos y acomodaticios no es el nuestro, usted seguramente ha iniciado su marcha y solo queda cuidar bien el paso, junto a quienes se pertenece, aquellos que no buscamos parecer lo que no somos para agradar a quienes no nos quieren si se trata de defender sus "legìtimos intereses", ni siquiera porque la ocasión parezca exigirlo. Actuar con el corazón es bueno pero en asuntos de Estado solo cabe el imperio de la ley a la cual todos nos obligamos por igual y aquello es la mayor garantía de la libertad para sostener la democracia.
Se le atribuye a Platón esta frase que viene bien al cruzar usted el umbral hacia lo político: “La buena gente no necesita leyes para actuar responsablemente, mientras la mala gente siempre encuentra una manera de infringir la ley”.
EDUARDO ALVAREZ G
No hay comentarios:
Publicar un comentario