viernes, 8 de abril de 2011

Heather Hodges: PERSONA NON GRATA


Heather Hodges: PERSONA NON GRATA

Para el Gobierno de Ecuador la embajadora norteamericana Heather Hodges ya no es una persona bienvenida y por lo tanto se le pidió que a la brevedad posible retorne a su país, así lo comunicó el Canciller Patiño. Vale recordar que la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas señala que un Estado puede requerirlo sin tener que explicar su decisión (Art 9), por obvio sentido de respeto a la soberanía de los Estados, aunque desde la oposición quieran matar dos pájaros de un tiro, menoscabar al gobierno y quedar bien con los EEUU, siempre han hecho mucho daño con sus retorcidos argumentos y rastreras conductas, seguramente para sus “jefes” son el hazme reír y para nosotros ya no vale la pena escucharlos.

Esto último vale precisar porque la denominada inmunidad diplomática consagra privilegios e inmunidades que no están exentas de responsabilidades y obligaciones, tales como: no intervenir en los asuntos internos, respetar las regulaciones y leyes del Estado receptor, que por propio escrito la embajadora asumió al reportar acusaciones y no presunciones respecto al Presidente Correa y su gobierno en uno de los tantos documentos secretos enviados al Departamento de Estado, de los cuales se nutre la política exterior norteamericana y que al ser filtrados y publicados por cinco medios internacionales( EL PAÍSThe GuardianThe New York TimesDer Spiegel y Le Monde) se transformaron en la mayor filtración de la historia o una expresión de libertad, que incluso ha sido reconocida con el VII Premio José Couso a la Libertad de Prensa y la vez una razón para condenar a Julián Assange.

A nadie le queda duda que el Gobierno Norteamericano jamás negó la veracidad de los cables pero el ejercito de EEUU presentó cargos contra el soldado raso Bradley Manning , quien se encuentra detenido a la espera de juicio en una base militar de Virginia, que podría conllevar la pena máxima de cadena perpetua por la filtración de documentos clasificados del Ejército y el Departamento de Estado al portal web de revelación de secretos Wikileaks, donde se pueden leer los 250.00 cables publicados, entre ellos el enviado por la embajadora Heather Hodges acusando al gobierno ecuatoriano y su presidente.

Con lo expuesto queda claro lo siguiente:

·         La veracidad no ha sido cuestionada por los EEUU ni ha reivindicado su autoría por obvias razones de seguridad a sus sistema de espionaje que quedo en riesgo al publicarse escritos y autores.

·         La embajadora no coopero con el país receptor para combatir los delitos que imputa al gobierno ecuatoriano, como lo exige el compromiso mutuo y de reciprocidad entre EEEUU y Ecuador en acuerdos para dichos propósitos, prefiriendo el camino de ocultar “la verdad” para proteger un sistema de espionaje y proteger la identidad de los integrantes de una red al servicio de sus intereses.

·         Que esto hagan los embajadores de la mayor potencia es algo ya común y casi natural, pero inaceptable cuando se lo descubre, por estos lares recordamos las intromisiones políticas de embajadores como Peter Romero (1996), Leslie Alexander (1999) en épocas de gran conmoción y golpes de Estado en el Ecuador, como recientemente sucedió con el protagonismo del embajador norteamericano en el golpe de Honduras según los Wekileaks, por lo tanto los informes u “opiniones” de los embajadores al Departamento de Estado tienen su objetivo y lugar en el engranaje político de cada país para ocultar o denunciar delitos según la ocasión lo requiera para desestabilizar o consolidar gobiernos.

·        El Presidente Obama calificó la filtración de deplorable y muchos de los gobiernos involucrados en las “verdades ocultadas” apresuradamente como algo que no afectaría las relaciones, en el caso ecuatoriano a la embajadora se le terminaron las palabras para explicar lo inexplicable y prefirió abstenerse de hablar y a lo mucho decir que eran documentos robados, pero sin negar ella lo  había escrito.

A continuación analicemos la conveniencia de la medida, la cual esta ligada inevitablemente a las circunstancias o la coyuntura de una marcada diferencia ideológica y a los intereses de grupos locales opositores alimentados desde el exterior por quienes se adjudican el deber de cuidar la democracia y los derechos en otros países.

La reacción del Gobierno ecuatoriano es legal así como esperada la acción tomada por los EEUU,  en uso pleno de su soberanía aduciendo una “acción injustificada” del gobierno de Correa, pero creo que el camino en el primer caso debió ser el procesamiento en las instancias debidas en razón del Status diplomático de la autora del comunicado, obligándola a probar lo afirmado en sus escritos lo cual implícitamente dejaba sin movimiento a EEUU y debía reemplazarla inevitablemente a la brevedad posible a quien era un obstáculo para las buenas relaciones entre los dos países y en el caso de EEUU al  tomar el camino de una “acción reciproca” sobre el embajador ecuatoriano sin ningún otro fundamento que la represalia por una acción injustificada, deja mas dudas que certezas sobre el comportamiento de su representante en Ecuador.

Para dimensionar lo sucedido, viene al caso comparar el efecto de los Wekileaks en México, país con un gobierno ideológico afín a los EEUU y con lazos comerciales de mayor magnitud que el nuestro, además por su condición de país limítrofe, allí también termino de mala manera el embajador Norteamericano Carlos Pascual al conocerse sus expresiones respecto al gobierno del país receptor y su lucha contra el narcotráfico (ver cable 240473 del 17 de diciembre de 2009), el inicial malestar de Calderón concluyó con el relevo de Carlos Pascual quien no logro restablecer las buenas relaciones con el Presidente Calderón.

La diferencia estriba en que Ecuador aparentemente victimizó a Heather Hodges, pidiéndole abandone nuestro país donde algunos opositores a Correa hoy son mas gringos que Mc Donald s , mientras que a Carlos Pascual era necesario y obligado para Obama aceptarle la renuncia “con gran pesar”, es evidente entonces que la potencia no pide permiso ni da explicaciones menos la pueden conminar que tome una decisión que afecte su sistema y estructura global, solo ella decide quien, como y cuando, lo cual algunos aun aplauden al menos para ser bien vistos pero no necesariamente considerados o mínimamente respetados.

Pero el tema no termina en la diferencia diplomática o en la poca patriótica angustia de algunos empresarios que piensan mas en sus exportaciones y negocios amparados por el ATPDA o en la desesperación de la oposición por su precariedad política, se hace necesario hoy mas que nunca investigar la “dependencia y entreguismo” de ciertos elementos de la policía, la red de espionaje y ocultamiento de información al Presidente, así como la del Ex Comandante General de la Policía Jaime Hurtado Vaca, señalado por la embajadora en su informe, de esta manera no caeremos en el error del  nacionalismo irracional o la trampa de los pechos rastreros.

No creo que la honra del Presidente esta en juego, aquello seria una visión equivocada por reducida y peligrosa si la reivindicamos con acciones de Estado,  sin duda el daño ha sido al Estado ecuatoriano y a la buena fe. De no probarse la acusación de Heather Hodges, debe exigirse las debidas reparaciones, cualquier intento de justificar la falta de la embajadora solo contribuirá a cimentar una triste realidad: cada día es más creciente el engaño y el ocultamiento de las verdades.

Si bien la tecnología ha servido de soporte para la mentira sistemática que aliena los pueblos, esta misma es la que ha hecho ahora vulnerable al sistema y su agenda geopolítica, no se sabe que pueda aparecer a futuro pero si hay certeza de la velocidad a la que corre una noticia sea falsa o verdadera, por ello la repuesta también debe ser rápida y Rafael Correa optó por la vía radical para evitar caer en el mismo saco de la sospecha donde ya están muchos gobiernos y lideres políticos que estarían prácticamente gobernando colgados de la lámpara luego de las filtraciones o robos de información.

Al final cabe preguntarse  ¿quien tiene las de ganar con esto de las revelaciones inesperadas?, seguramente será quien dice defender “la verdad escrita en documentos robados”, son geniales porque pueden sospechar y acusar públicamente sin asumir ninguna responsabilidad, incluso dándose el lujo de hacerlo viviendo en nuestra propia casa con grandes consideraciones en nombre de las buenas relaciones.

EDUARDO ÀLVAREZ G

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