jueves, 24 de marzo de 2011

ODISEA DEL AMANECER: ¿ INTERVENCIÓN MILITAR PARA IMPLANTAR LA DEMOCRACIA Y PROTEGER LOS DERECHOS HUMANOS?




No es bueno, cuando la última palabra no la tiene la razón, sino las razones de la fuerza, y el poder de un Estado (EEUU) para buscar la paz haciendo necesario o inevitable el conflicto, recuerdo las expresiones de uno de sus ilustres ciudadanos que aspiraba a la grandeza de su nación: “confío que nuestra sabiduría crezca con nuestro poder, y nos enseñe que cuanto menos utilicemos nuestro poder, mas grandes seremos” (Thomas Jefferson).

Viene al caso distinguir entonces entre poderes para la grandeza y aquellos al servicio de un status codicioso y mezquino, a propósito de una intervención militar para resolver un conflicto político interno, dispuesta a "hacer todo lo necesario" en nombre de  razones humanitarias y necesidades democráticas, cuya agenda tiene  un plus muy especial, porque cualquier medio se justifica para conseguir el fin: derrocar a Gadafi, entonces a la incursión militar nada la limitará, incluso ningún sentido de proporcionalidad como el que ha sido invocado para intervenir defendiendo a una de las partes en conflicto, tratando de dar repuesta a demandas de los rebeldes calificadas de legitimas y humanitarias,  incluidas sus aspiraciones políticas por la cual iniciaron una confrontación previa desestabilización, en la cual tuvo protagonismo el viraje de personas muy cercanas   a Gadafi, ahora arrepentidas y dispuestas a "escuchar primero a su pueblo", acción repentina pero muy bien calculada en esta redistribución del poder en el Magreb y Oriente Próximo, donde el Gobierno francés tiene un protagonismo especial no solo como vocero de la intervención golpista sino en su fase previa de sedición, hechos que con el correr de los días se harán públicos al corroborar la presencia de nuevas dictaduras "liberales". 

Habiéndose previamente reconocido políticamente "un gobierno rebelde" se ha decidido la intervención militar internacional en otro Estado (Libia) , su modalidad deja una huella peligrosa que nos lleva hacia el  peor de los caminos:  la guerra, donde solo ganan los grandes vendedores de armas y quienes tomen el poder basado sobre todo en la representatividad "internacional", así llegamos a una democracia sostenida por las armas para suplir la voluntad popular, generándose desde esa premisa las mas variadas formas de entender lo que es o no democrático, y hasta donde la voluntad popular puede generar una revolución y el poder internacional imponer su contra revolución, tal como ha sucedido en Túnez y Egipto donde los días de la ira se convirtieron en primavera democrática para las élites de siempre, al igual que en América del Sur se fraguó una cadena de dictaduras con el argumento de reestablecer las instituciones democráticas liberales en riesgo -dizque por el peligroso avance comunista-, recodemos que un gobierno electo en las urnas como el de Allende fue derrocado por un militar llamado Pinochet, que genero muchos crímenes de lesa humanidad, a vista y paciencia de sus mentalizadores. ¡hay dictadores malos y dictadores buenos!

La democracia no solo es convocar a elecciones, sino un sistema fundamentado en equidad y libertades, aspecto medular que para EL CONDICIONAMIENTO INTERVENCIONISTA no es de su agrado, porque mientras sean menos los que participen la oportunidad que unos pocos decidan es mayor y se hace mas viable su modelo autocrático de organización y gestión, no hay que caer en la trampa de potenciar la democracia solo como una forma de gobierno y no como lo que es una forma de Estado, cuya organización jurídica y política favorece o disminuye la participación, mas allá delos  mesianismos monárquicos impuestos, defendidos  y luego desechados para consolidar no solo gobiernos sumisos sino un Estado vasallo, funcional a los intereses geo políticos de los crónicos intervencionistas EEUU, Gran Bretaña y Francia, en este caso ahogar cualquier revolución con una contra revolución fundamentada en el viejo adagio: "divide y reinarás", el caso de Libia lo hace evidente donde los apoyos se aceleran o congelan no por sentido humanitario sino como lo señale necesario una correlación de fuerzas para evitar el surgimiento de lideres fuertes con ideas propias.

El objetivo intervencionista dejo de ser democrático cuando todo termina en gobiernos de transición, para decidir con sus poderes especiales lo que los elegidos "regularmente"  solo deben continuar por décadas como ha sucedido y ahora cumplieron su ciclo, al poder globalizado no le interesa tanto quien gobierne sino como lo haga para alimentar el sistema, no puede ser humanitario buscar un cese al fuego imponiendo un mayor poder de fuego, aquello solo generaliza el conflicto y no lo reduce, aumenta las victimas y no las protege como pide la Resolución del Consejo de Seguridad.

La defensa humanitaria no solo la interpretan para defender Bengasi, sino también la conquista por la fuerza de Tripolí para derrocar a Gadafi y la denominada Gran Jamahiriya Árabe Popular Socialista para posesionar el Gobierno de Transición diseñado por la Coalición Militar, es un volver a la vieja costumbre: Las FFAA  deciden quien cae y quien sigue "democraticamente", sirvio este mecanismo para derrocar a Ben ali y Mubarak, en Libia no funcionó el retirarle el apoyo de los militares al presidente, se les complico la integración opositora  por la estructura misma de esa nación, no cortaron oportunamente el flujo de recursos económicos al régimen, al final pasaron muchos días para los intervencionistas y decidieron  activar y unir el poder de fuego como una coalición internacional armada, para los mismos fines golpistas, los sucesivos hechos en Siria, Yemen, Arabia Saudi seguramente se decantaran por la misma senda de militares que deciden siempre y cuando el poder global lo permita y esté de acuerdo.

Debe preocupar al mundo,  la reaparición de “personajes y Estados con status” y sus medios para declarar sus guerras como justas (bombardeo a Tripoli) y calificar de agresión las iniciadas por otros (bombardeo a Bengasi), igual examen debemos realizar al privilegio expansionista-colonizador, para decidir formas de gobierno mas allá de sus fronteras, mediante Cumbres internacionales para decidir la dirección política que les convenga a ellos y no  a los pueblos intervenidos, por ello es necesario alejarnos del mediático parte de guerra diario que informará: el triunfo del bien sobre el mal, para fijarnos en la hoja de ruta política de la intervención armada de la Coalición, que no se integra por la fragilidad de los argumentos humanitarios que ceden paso a los derivados de la búsqueda del poder y los acuerdos para su reparto, no olvidemos que también en la coalición hay diferencias ya que por ejemplo mientras Sarkozy habla y amenaza, otros mandan y deciden por ejemplo el demócrata Obama.

Una vez que la zona de exclusión área  autorizada se consolide pero no sea suficiente para los objetivos políticos propuestos, están obligados a aterrizar e invadir con tropas así la Resolución de NNUU diga lo contrario, por eso le urge darle carácter de conciencia colectiva a un interés político muy puntual de la intervención militar, para lo cual se busca el paraguas de la OTAN o una fuerza comandada por la Liga Árabe o la Unión Africana, y para ello es muy funcional el texto "abierto" de  la resolución para realizar lo que sea necesario.

No solo será un problema que hacer con Gadafi, sino que hacer para eludir la responsabilidad a futuro cuando se compruebe que los del viejo orden político de  Bengasi, no han sido tan buenos como lo certificó el intervencionismo, ni valió la pena perdonar los pecados a ex gadafistas que se les unieron para integrar el Consejo Nacional de Transición Libio (CNT) y menos aun cuando el rechazo crezca en la frustración hacia las “figuras disponibles confiables” escogidas por la coalición para ejercer el poder, el paso final será llamar a elecciones pero realmente es donde empieza el reto de la nueva forma de gobierno con los condicionamientos de siempre, inician con aires de primavera democrática y terminan en dictaduras con puños de hierro, esa es la historia repetida que no pueden ocultar los "intervencionistas democráticos" y sus gobiernos títeres.

En este contexto de desconfianza creciente y con inocultables objetivos políticos barnizados, debe preocuparnos no solamente el incremento de victimas sino la burla cruel de imponer una vez más como solución, la democracia sin libertades y celebrar la paz sin justicia, intervenir presumiendo la incapacidad de los pueblos para auto determinarse y ocultar el viejo yugo que se los impide, sino recordemos cuantos derechos y oportunidades negó el colonialismo a los pueblos  hoy convulsionados así como los movimientos estratégicos de las potencias en la guerra fría, donde la dignidad humana era un tema secundario, en nombre de la seguridad.

Vivimos un momento de tensión crítica a los conceptos y principios del derecho internacional convirtiéndolos con maniqueísmo en sustentos del conflicto y no de base para la solución pacifica y cooperación, esto por supuesto no es casual, es resultante de una lógica de poder de quienes niegan una verdadera integración entre iguales asumiendo un "status" que los motiva a  rondar por separado buscando lo mismo, como en aquella película del Western, el bueno, el malo y el feo, donde pueden enfrentarse o juntarse para apuntar sus armas a quien la ocasión señale o  el botín lo amerite. La Odisea en la región de los bere bere (hombres libres) cada vez tiene más esas características, mientras en los foros democráticos neo liberales de debate se nos invita a comentar un nuevo éxito cinematográfico de tipo épico como la Odisea de Homero ....pero cada vez está mas cercana a la comedia de Homero Simpson.

Nada es casual, ahora el planeta observa una vez más las razones para no ratificar el Estatuto de Roma por quienes dirigen la ODISEA DEL AMANECER, por eso transfieren el manejo militar a la OTAN y la consiguiente repuesta por las victimas que generen, tiene ademas la misión de cubrir la retirada de los gatilleros,  tanto EEUU y Libia hoy enfrentados coinciden en algo: su aspiración de negar la posibilidad de una justicia de orden supranacional, EEUU se resiste  a reconocer una instancia en la que pueda ser imputado y juzgado por crímenes de guerra o delitos de lesa humanidad que incurrieren sus fuerzas armadas en sus tantas intervenciones, no solo que no suscriben el estatuto sino que además han tratado de boicotear cualquier llamamiento con resoluciones de su Congreso para hacer inaplicable la jurisdicción internacional, lo cual delata una vocación bélica-intervencionista sacramentada con la impunidad, entonces el discurso de defensa de los derechos humanos se aleja del imperio de la ley para resolverlos a bala limpia.

Valdrá guardar muy bien las expresiones del alicaído políticamente Sarkozy convertido en luchador humanitario democrático  ad hoc, apelando a tonos mayores “Las puertas de la diplomacia se abrirán cuando cese la agresión”, ¡qué firmeza para pedir la rendición de quienes se dice  financiaron su campaña electoral y que apuro para hablar del nuevo reparto!, pero su protagonismo justiciero no borra ni purifica a su gobierno, del error de sostener al gobierno autocráta de Túnez, donde cayó un presidente amigo de Francia (Ben Ali)con el cual festejaba la antecesora de Alain Juppé Ministro Francés de Asuntos exteriores y lo asesoraban para garantizar su estabilidad, mientras reprimían al pueblo Tunecino que reclamaba su salida , Sarkozy y Juppé han buscado un lugar en la historia y espacio en el tablero geo político, reivindicando para sí el merito de haber sido el primer país en  jalar el gatillo  en la odisea con sentido humanitario selectivo.

Debemos aceptar que los seres humanos no somos perfectos y en nombre de nuestra condición humana saldrán a la luz  siempre pasiones inimaginables, pero que concepto torcido de la paz y la diplomacia tienen los gatilleros, seguramente  la Cumbre de París o la Reunión de Londres la tomarán como lugares donde se prostituyen los principios del Derecho Internacional, para satisfacer sus más extravagantes pasiones: petroleo con sangre, todo porque el nuevo orden internacional sigue postergado y los organismos creados para aquello siguen  bloqueados.

Ni los derechos humanos ni la democracia requiere de gatilleros o justicieros, por eso no cabe el argumento de que las potencias no eligen intervenir sino que es una necesidad histórica hacerlo por el bien de la humanidad,  los intereses hace rato derrotaron los principios de Jhon locke y el Barón de Montesquieu, porque el sojuzgamiento y la sumisión acordaron coexistir para la buena marcha de los negocios, y no será la excepción el Gobierno Transitorio Libio que le debe la vida a una intervención militar que decidió ya quiénes integrarán el gobierno, por eso mucho antes  de la Resolución se movilizaron las fuerzas militares y activaron las bases, realmente la Resolución es solo parte de la Odisea que fijó la cuota del derecho a gobernar en Libia, a  los triunfadores en la neo cruzada humanitaria.

¡De qué sirve la democracia que no procesa a los dictadores!.

Es muy nebulosa la autoridad democrática de los Estados que impiden sean juzgados los dictadores por suponer que el logro máximo es derrocarlos, porque además los reciben en calidad de asilados,y admiten como depósitos o inversiones sus fortunas mal habidas, mucha habilidad en antaño han demostrado para conseguir el silencio y el olvido los colonizadores o expansionistas, por ello vale reservarnos el discurso del conservador Alain Juppé para solicitar la resolución en el Consejo de Seguridad, porque  tiene los mismos vacíos: presumir de lo que realmente carecen, a lo cual le ha sumado sus propios vicios y pecados el conservador Juppé, cuya trayectoria política, vale recordar, ya que este paradigma internacional ahora, fue condenado en el 2004 por malversación de fondos públicos, lo que le inhabilitó por un año para el ejercicio de la política activa y su vocación humanitaria la probaron quienes plantearon una huelga de transporte en Francia, realmente ya el pecado no sorprende sino la necedad de repetirlos.

seguramente los  Libios de las futuras generaciones  lo recordarán no por haber salvado a Bengasi, sino por  invadir legalmente a Libia y administrar sus riquezas, y posiblemente por dejar libre a Gadafi si este acepta los términos de rendición, por eso aquello de Libia sin Gadafi es un grito menor comparado con el de Libia Libre,  igual exigencia de libertad  se da en Marruecos, Arabia Saudí, Yemen, Bahréin,  Catar, Emiratos Árabes Unidos, Siria, Jordania cuyas democracias admiten ya por décadas: monarcas con parlamentos castrados y pueblos sojuzgados.

Lamentable que la ira de estos pueblos se la muestre como una "oleada democrática" para crear nuevos lideres con los mismos moldes, porque los avances estarán condicionados y sus políticas dirigidas, por acciones externas, generalmente vinculadas a necesidades en los núcleos vitales del expansionismo, donde son inocultables los efectos mayores de la crisis financiera con consecuencias políticas, y por ende la urgencia de reducir el riesgo que otras potencias tradicionales (Rusia), emergentes (India) y consolidadas (China) avancen en la región del Golfo y el Mediterraneo, aprovechando el desgaste de viejas fórmulas (monarquías democráticas), no quedan de lado las connotaciones religiosas por un avance chiita aun en la mayoría Sunita de la región, que son un factor secundario en tanto en cuanto fluyan lejos del propósito externo para dividir a la región e impedir su desarrollo exacerbando conflictos de tipo religioso.

Para graficar los virajes respecto a la satanización o utilización del espantapájaros del islamismo fundamenta lista, recordamos la figura de Osama Ben Laden buen amigo y malo después, viene al caso el ejemplo actual del accionar en la región del grupo político “hermanos musulmanes” , al cual Mubarak en Egipto proscribió y en Túnez han admitido no solo su presencia sino su importancia en la oleada democrática e incluso invitándolos a ser parte del gobierno de transición Tunecino, el cual sufrió ya sucesivas crisis de gabinete, desembocando en su salida al no estar claro el rumbo democrático, pese a las promesas de reformas, lo que fue malo ayer puede ser necesario ahora y volver a ser indeseable después para quienes  manejan los hilos del poder y los conceptos del Estado Laico según la ocasión.

No hay mejor prueba de respeto a los derechos humanos que la igualdad de todos ante la ley y aquello no está en la agenda de los EEUU mientras no acepte poner su firma el Estatuto de Roma (instrumento constitutivo de la Corte Penal Internacional) y que mejor oportunidad de consolidarlo en quienes lo han suscrito que apelar a sus instancias, sea directamente como Estado o planteando una Resolución del Consejo de Seguridad no para un derrocamiento sino para procesar a un dictador incluso aplicando el denominado veto invertido para estos casos, otra alternativa es la  iniciativa del Fiscal de la Corte el español Luis Moreno Ocampo para darle mejor rumbo a su compatriota Zapatero más  preocupado  de los intereses de la REPSOL en Libia que las vidas a perderse para mantenerlos.

No puedo dejar de citar la respetable apreciación de quienes cuestionan la vía del proceso, aduciendo que se hubiera producido una matanza en Bengasi, y nadie debía permitirlo al menos como una más de las tantas matanzas por ejemplo en la franja de Gaza, el ataque en alta mar por Israel a un barco con misión humanitaria que consideró un peligro  terrorista, entonces el argumento es selectivo y la verdad a medias, además queda claro que las víctimas no solo se darán defendiendo Bengasi (base rebelde) sino en todo el camino combatiendo por razones humanitarias para someter Trípoli (sede del régimen), pero si alguna duda queda de la inefectiva imposición por la fuerza remitámonos a Afganistán e Irak donde no paran las víctimas civiles, y se repetirá en el tercer frente de guerra Norteamericano abierto en Libia, porque la disyuntiva no está en escoger la forma de morir y padecer sino en una nueva forma de vivir y coexistir pacíficamente, es una oferta tétrica pedir al pueblo libio que escoja entre el cáncer o el SIDA, mejor es dejar que ellos diriman y la comunidad internacional unida demandar el proceso contra los dictadores, al menos la Corte Penal es mejor opción que la voluntad sin limites de un sheriff  suelto.

Dejo al final una paradoja histórica, cual es que quien preside la mayor potencia militar del planeta y dirige un Estado reiteradamente intervencionista y expansionista, haya sido nominado Premio Nobel de la paz, lo cual lo obliga tarde o temprano a decidir una prioridad, estar a la altura de la paz o de la guerra, igual se sabe quien tiro la piedra así haya escondido la mano o aspire  dejar  que la OTAN, Francia o Inglaterra hagan el trabajo sucio, sin dejar de mencionar la ambigüedad de Berlusconi que representa los intereses heredados de la colonización italiana en Libia pese a existir un Tratado de no agresión con Libia.

Barack Obama y su discurso en la Universidad del Cairo despertaron muchas expectativas en Oriente próximo, no solo en homenaje a su origen musulmán sino fiel a sus postulados democráticos y humanitarios, que pronto se han ido evaporando sus planteamientos de impulsar “la negociación entre iguales” para resolver conflictos como el Palestino-Israelí, así como su respeto a la autodeterminación de los pueblos, coincidentemente en su visita reciente a Brasil manifestó que promovía una “asociación entre iguales” en la Cumbre de las Américas, pero simultáneamente daba en territorio ajeno una declaración de Guerra con la llamada Odisea.

Debo recordar sus palabras en el Cairo, no sé si tan lejanas o cercanas a las de Thomas Jefferson, el tiempo dirá si fueron sinceras:

Tenemos el poder de crear el mundo que queremos, pero sólo si tenemos la valentía de crear un nuevo comienzo, teniendo en mente lo que está escrito.

Assalaamu alaykum Obama Premio Nobel de la paz.

EDUARDO R. ALVAREZ G. 

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