martes, 8 de marzo de 2011

LA MUJER Y SUS RETOS HISTÓRICOS


Hoy en el Día Internacional de la Mujer,  creo oportuno hacer un paréntesis a la ebullición de alegría, sensualidad y pasiones por motivo del carnaval, para reflexionar no solo desde la rutinaria recordación u obligada formalidad, sino para retomar conceptos con fidelidad a la historia y los derechos ganados por la mujer, venciendo paso a paso  las más terribles discriminaciones e inconcebibles abusos, conscientes ellas que esto solo es una parte del camino buscando equidad y respeto.

Nadie puede negar el rol protagónico de la mujer  en las manifestaciones de Túnez y Egipto, incluso con una dimensión inesperada en una sociedad que le ha hecho sentir a las mujeres una carga de opresión, discrimen y sometimiento bajo la forma de yugo religioso y cultural, han sido imágenes que recorrieron el mundo, pero los hechos al dia siguiente de la caída de los regímenes autocráticos de Zine El Abdine Ben Alí  (Tunez) y Mubarak (Egipto) demuestran que la situación poco cambiara para ellas, han luchado en las calles al igual que los hombres, pero no solo para desalojar del poder a déspotas sino para lograr un cambio social que garantice sus libertades, derecho al trabajo y salario digno, espacios de participación y decisión, esperan hechos y no solo resoluciones o declaraciones cercanas a la hipocresía cuando se ha comprobado que no tienen participación en los regímenes interinos o denominados de transición.

Las atrocidades no pueden continuar porque la economía sea más importante que la gente para las potencias cuyos intereses en dicha región, les impide hablar con libertad u obligarse a negociar con sátrapas discriminadores, no hay camino más equivocado para occidente que aquel de señalar a una cultura como inferior pero gustan hacer negocios con ellos, esta realidad debe servir para cuestionar y erradicar por ejemplo: la ablación del clítoris en las niñas, la obligación de ampliar la cobertura de la educación de la mujer, la reivindicación de su derecho a escoger libremente a sus esposos, hechos que son más importantes que el cuestionar una indumentaria, si buscamos sinceramente lograr equidad para el desarrollo de una sociedad.

La liberación de los pueblos no puede darse dividiendo en: unos privilegiados y otros olvidados, la democracia y derechos humanos no se predican sin reivindicaciones que la alimenten día a día, aun cuando las inversiones e intereses de los liberadores lo consideren secundario, por eso será siempre preferible reivindicar el principio de la autodeterminación al tan utilizado últimamente del derecho a la injerencia por razones humanitarias, porque poco ha conseguido al menos luego de años de colonización e influencia en esta región las potencias y sus títeres, la condición de marginalidad de la mujer sigue siendo no solo un dato estadístico para el diagnóstico, sino una lacerante realidad ante los ojos del mundo.

Más allá de un festejo o la retórica plañidera, la circunstancia exige un compromiso firme de todos los seres humanos para no soslayar esto cada día, puede ser el principio del fin de una barbarie milenaria fagocitada en la indiferencia y el olvido.
EDUARDO ALVAREZ G


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