miércoles, 9 de marzo de 2011

CONVULSION EN EL MAGREB Y ORIENTE PROXIMO



Introducción.-

Mucho se ha teorizado respecto a la globalización como un proceso más económico que político y por ello poco se profundiza en quienes y como la gobiernan, este proceso de suma de poder no es nuevo sino consustancial a la existencia misma del ser humano y su tendencia innegable al ejercicio del poder sin límites,  es nuestra naturaleza. Toda potencia o nación fuerte buscó siempre ir más allá de sus fronteras, el Imperio Romano es un ejemplo seguido en la línea del tiempo por otras etnias y culturas hasta nuestros días, donde las guerras tienen otras armas como la mediática y se deciden cada vez mas lejos del campo de batalla, pero el fin es el de siempre.

lo sucedido en el Magreb no es inesperado, incomprensible ni insuperable, la historia nos habla de caminos equivocados pero todo sigue su marcha igual desde que se descubrieron territorios, se colonizaron y luego liberaron, a la sombra o la luz del llamado corpus iuris gentium, Derecho de Guerra, hasta la construcción del Derecho Internacional y sus Instituciones en las Convenciones de Ginebra, de la Haya y el Estatuto de Roma , pero la fragilidad de sus logros son evidentes a mas de la resistencia a normas supranacionales por quienes buscan la impunidad global, porque la directriz mundial es económica y no para dar repuestas a la consolidación de la coexistencia pacífica, no ha sido por falta de normas y doctrinas sino por la aplicación e interpretación de los mismos hechos con doble rasero.

Vamos a tratar de aportar desde nuestra perspectiva, entre las muchas opiniones ya vertidas, sin renunciar a una postura ideológica donde otros la ocultan pero sus intereses hablan, lo desarrollaremos en varios artículos, buscando repuesta esencialmente a una pregunta ya globalizada ¿hacia dónde vamos luego de Túnez, Egipto y Libia?, para lo cual es necesario responder otras en el ámbito histórico, cultural, económico, del Derecho Internacional y geopolíticamente, ya que cada conflicto no solo deja victimas, desangrando a los pueblos, sino generalmente el mismo viejo orden con rostro renovado, cuya funcionalidad a los objetivos externos se blinda hasta que se den nuevos desacuerdos y consiguientes  reformas.

PARTE I

¿EL DEBER  EN LA INJERENCIA HUMANITARIA ES SUPERIOR AL PRINCIPIO DE NO INTERVENCIÓN?

PARTE II
¿INTERVENIR PARA IMPLANTAR LA DEMOCRACIA Y LOS DERECHOS HUMANOS?

No hay comentarios:

Publicar un comentario